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02/03/07
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Jesús
(i) y Pepe Cutillas |
VERSATILIDAD
BRUTAL
Cinco años después
de su 'Trilogía Republicana' -tres álbumes: In
fraganti, Piel de cangrejo
y Ropa interior, cada uno
de ellos con uno de los tres colores de la bandera de la República
en su lomo-, por fin tenemos noticias discográficas de Jesús
Cutillas.
Pero esta vez no viene
solo, sino con su hermano Pepe y con el enunciado de Cutillas
y Los Autónomos. Y con un disco, Por
la causa, en el que dan rienda suelta a su imaginación
desbordante, a su ausencia de prejuicios -si Jesús siempre
ha brillado por su heterodoxia, no se pierdan a Pepe- y a su 'el
talento no se vende' particular.
Igual de osado pero más
sabio, igual de discordante pero más irónico, igual
de autogestionario pero más escéptico. Así
se presenta el nuevo Jesús Cutillas. Igual de magnético
pero cinco años más viejo. "Cinco
años, cinco años… ¿Si acabé un
poco saturado? De grabar, no. Grabar es un placer, de lo más
placentero que hay. Lo que agota es luego vender. La parte empresarial
del asunto es lo jodido, es muy pesado. Si no, haría un disco
cada año. De todos modos, lo de los cinco años no
ha sido exactamente por eso. También por el tipo de proyecto
y por un montón de circunstancias", señala
Jesús mientras Pepe me escruta disimulando a ver si soy de
fiar.
Una de las circunstancias
tiene nombre propio: el rubio Ulises, primer hijo de Jesús,
un niño que nació con la bendición del agua
pura de la sierra de Yeste. Un disco, este Por
la causa, que comparten al 50% los dos hermanos. "Absolutamente.
Son 17 canciones de las que cada uno cantamos ocho y una va a medias".
Desde el principio tenía claro que este nuevo trabajo sería
con Pepe. "Sí. Me gusta el resultado
de los otros tres, pero reconozco que para mí lo natural
hubiera sido empezar así. Juntarme con mi hermano, con la
gente que conozco… En ese sentido, este disco es como volver
un poco hacia atrás, hacia el origen, hacia el punto de partida,
trabajando con tranquilidad".
Pepe y Jesús,
habituales de las causas justas -esta noche actúan en un
concierto por una vivienda digna- y de las movilizaciones contra
el ya conocido como 'ladrillismo ilustrado', presentan un disco
tremendamente ameno. Variado, dinámico, entrañable,
divertido, original. Narrado con un punto de escepticismo y dos
de ironía, Por la causa
no es un disco de canciones-denuncia, sino un álbum de canciones
en las que pasan cosas que reflejan situaciones denunciables. "Es
lo que vivimos y entonces se refleja en las canciones. Pero eso
también lo da la experiencia, los panfletos los hacíamos
con 20 años. Trabajar ocho horas diarias te quita muchos
eslóganes de la cabeza. Lo expresas de un modo más
sutil, con más sentido del humor, con un punto de escepticismo".
Uno de escepticismo y
otro de esperanza, que la hay y no poca. "No,
de esperanza, tres. No vamos a cambiar el mundo, no somos tan ingenuos,
pero muchas cosas tienen solución. Otro tema es que esas
soluciones no le interesen a quienes tienen el poder".
BALADAS
IMPACIENTES
" Por la causa" es un disco atípico. Un disco de
baladas impacientes, habaneras insumisas, jotas 'cabreás',
himnos politeístas, sevillanas mínimas y otras rarezas
vitales. Un disco de coherente versatilidad brutal. Toma ya. "¿Un
disco atípico? Bueno, supongo. Son 17 canciones y ninguna
es de amor", señala Jesús. Pepe
toma la palabra. "Las canciones de Jesús
son mucho más recientes, las mías son las mejores
que he escrito desde hace 15 años, porque no había
grabado antes. Son canciones que coinciden con momentos significativos
de la sociedad española y, además, geográficamente
yo vivía en esos sitios. Por ejemplo la de ‘Jamaicano’
es de cuando mataron a esta mujer dominicana, Lucrecia, en Madrid.
Yo estaba allí, estudiando en la universidad".
Una canción en
la que al protagonista le pones un nombre conocido: Marley. "Sí.
Porque le podía haber pasado a él, perfectamente.
Es que los mitos, cuando ya son mitos, todo el mundo los ama. Pero
si Bob Marley hubiera venido aquí, le hubieran llamado sudaca".
Ni Jesús ni Pepe
le hacen ascos al término cantautor. "En
absoluto. Yo canto y compongo mis canciones y no me ato a ningún
género. Lo que menos te cataloga es precisamente la canción
de autor", apunta Jesús. "Es
un ejercicio de libertad que quizá alguien que haga pop o
heavy no pueda permitirse. De lo que se trata es de encontrar tu
propio estilo, tu propia personalidad, tus propias ideas. No limitarse
a unos patrones te da variedad, riqueza, frescura. Además,
te permite manejar el factor sorpresa, que es un elemento muy atractivo
con el que poder jugar", afirma Pepe.
Un referente que se me
ocurre es el del gran Kevin Johansen [Jesús no lo conoce,
Pepe sí], no por sus similitudes formales, que no las hay,
sino por su mordacidad y versatilidad. "Para
mí el estilo forma parte del mensaje. Bien porque lo refuerza,
bien porque le da un punto de ironía. Por ejemplo, que “La
siesta” sea una sevillana es bastante irónico. O hacer
una habanera, que en principio es uno de los estilos más
retrógrados que hay, porque viene de las colonias y tal,
para un mensaje antimilitarista. Es algo premeditado. Con el estilo
también se puede decir muchas cosas", concluye
Jesús.
Vamos que nos vamos.
Pues para ser un disco autogestionado y autoeditado, toma libreto
de 12 páginas a color. No está mal, oiga. "Es
la ventaja de trabajar ocho horas diarias, que tienes dinero. Forma
parte de la filosofía. Lo haces porque te gusta la música,
porque es muy agradable que alguien te diga que le gusta, por comunicarte.
Es por la causa, porque hay algo más que el dinero. O mejor,
el dinero sirve para esto".
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