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03/11/05
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| Grrr! en el local de ensayo |
GROOVE
JAZZ
Debe ser que lo miro
desde una perspectiva pop. Tal vez que no encuentro, en Murcia desde
luego pero apenas en el panorama nacional, grupos similares. Acaso
que uno siente una debilidad especial por aquellas propuestas capaces
de aunar sabrosa carnalidad, sugerente calidez y un encantador aire
cool.
Sea por lo que sea, Grrr!
(mp3),
el grupo de extraño enunciado formado por Federico Charton
(guitarra), Carlos Campoy (hammond, piano), Felipe Aguado (bajo)
y Pedrín Sánchez (batería), me parece uno de
los descubrimientos de la temporada. Su primer álbum, de
título homónimo, vio la luz recientemente y esta noche
lo presentan en Cartagena. Lo suyo es el soul-jazz.
“El
punto de partida estaba más o menos claro. Lo que, como por
otra parte es normal, está menos claro es el punto de llegada.
Se trataba de unir las aficiones comunes. La cosa fue evidente:
Fede toca jazz, Carlos toca soul o funk, pues la mezcla: soul-jazz.
Como el estilo ya estaba inventado sólo tuvimos que husmear
entre nuestros discos y buscar la combinación hammond-guitarra.
Así que en un principio aparecieron todos aquellos de los
sesenta: Jimmy Smith, Grant Green, Benson, Lou Donaldson, Jimmy
McGriff , Booker T & The MG‘s…”.
Los temas de Grrr!
son instrumentales, con el hammond o la guitarra como solista. Un
aspecto a destacar es su formato ’pop’. No suelen durar
más de cuatro minutos y el temido onanismo instrumental -que
no los fraseos- de los músicos de jazz brilla por su ausencia.
“Se trataba, desde un principio, de
no intentar emular a los grandes jazzeros sino de buscar cierta
brevedad, intentar condensar lo que tengas que expresar en pocas
palabras. Supongo que te refieres a esto con lo del formato pop,
que no a la estructura”.
Hoy no es una música
desde luego comercial, pero es curioso que el soul-jazz fue el estilo
más popular del jazz de los sesenta; el punto de partida
del que derivó el jazz-rock y además la base que retomó
el acid-jazz de los noventa. ¡Está en nuestra memoria
colectiva! “Solemos decir que nos hemos
situado a la espalda del acid jazz, en sus raíces. El acid
jazz intentó aprovechar el legado jazzístico adaptándolo
a la cultura de club. Eso hoy día está muy extendido.
Así que manera más o menos natural nos hemos situado
en esos sesenta. Otra cosa es que luego, en ese ‘melting pot’
se vierta todo tipo de especias musicales que forman parte de nuestra
historia emocional y musical.”.
Puede resultar paradójico
que partiendo de un sonido clásico, si tuviera que inaugurar
una exposición sin duda seríais el grupo en el que
primero pensaría. Ya se sabe, clásico moderno. ¿O
cómo era? “Hablas de lo paradójicamente
clásico y a la vez cool que resulta esta música. Bien,
creo que lo clásico siempre , por definición, permanece.
Y que creo que precisamente el jazz ha tenido siempre esa aureola
de un cierto elitismo dentro de lo popular, excepto en sus orígenes
en Nueva Orleáns, claro.”.
Carlos Campoy se explaya
sobre el asunto. “A la cultura europea
le impresionó el jazz, desde Stravinski a Jeanne Moreau.
Esa foto en que está arrodillada ante Miles Davis es definitiva.
Además, fue precisamente Miles Davis quien representó,
no en solitario, el llamado cool jazz; cuando la palabra “cool”
era realmente elitista, no ahora”.
Algunas de las canciones
del disco, concretamente las más nuevas, sugieren nuevas
perspectivas sonoras. Hot feet
es casi funk-rock y Australopithecus
tiene aires psicodélico-progresivos. “Pero
es que, si no, de qué íbamos a estar en esto todavía
si no fuese por el placer de experimentar sensaciones. No será,
evidentemente, por la pasta. Yo creo que hay como una inquietud
por descubrir a dónde, en la medida de nuestro particular
liliput, nos llevará la música misma. Creo que vamos
perdiendo el respeto por la tradición y empezamos a dejar
fluir otras influencias, otras experiencias: las del rock psicodélico
o el rock progresivo, las del jazz rock, la de la música
repetitiva o mántrica…”.
El disco está
grabado en tomas completas, un directo en estudio. “Seguiremos
fieles a la grabación en directo. Lo hicimos en dos días
de grabación más dos de mezclas; todos a la vez, como
en los 50 y primeros 60. En parte como homenaje y en parte porque
era más barato.”.
Grupo y disco me parecen
excelentes y sin embargo la experiencia me apunta a que quedará
como secreto bien guardado de cuatro listillos. ¿Qué
hacer para la dominación del mundo? “Para
empezar no está mal que tú nos entrevistes. Espero
que reunamos las energías suficientes para intentar una campaña
madrileña o catalana. La auto inmolación sería,
aunque llamativa, contradictoria”.
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- Grrr!
está publicado por Perdición
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