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01/03/08
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| Norman
Blake en la Audio
(foto:Enrique M-Bueso)
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¡CUÁNTO
DAÑO HA HECHO EL COUNTRY!
Les faltó la aureola artística para ser (todavía)
mejor considerados por la crítica, pero fue el público,
los coleccionistas de gemas pop, quienes encumbraron a Teenage
Fanclub como una de las mejores bandas de los noventa.
Ahora, con la década del 2000 enfilando
su recta final, por fin se acercaron hasta Murcia para demostrar
lo que ya sabíamos y lo que, vaya, intuíamos pero
nos negábamos a admitir: que tienen un repertorio más
que notable pero que ya no son el grupo que deslumbró con
aquellas armonías vocales que se abrían paso a base
de excelencia entre cruces de guitarras enardecidas.
Es cierto que a Teenage Fanclub hay que disfrutarlo
ya como lo que es, (casi) un clásico. Pero está demasiado
reciente su etapa de esplendor como para no desear un poco más.
Por fortuna, el ridículo sonido del comienzo sólo
fue un mal espejismo, pero nos hizo tirar al desagüe las emociones
reservadas para tres temazos como Hang
on, What you do to me
y About you. ¡Tres de
sus cinco mejores canciones, nada menos! ¡Que le paguen el
20% menos al técnico, eso no se hace!
Con It’s all
in my mind llegó el alivio. Y también,
de algún modo, el principio de la exposición de su
realidad actual. Cuando se tiran hacia el folk-rock campestre lo
bordan. Pero haciendo folk campestre son un buen grupo, mientras
que cuando lograban que esa suerte de belleza pop vulnerable y desnuda
ganase la partida al desasosiego guitarrero, eran sencillamente
geniales. Eran otros Teenage Fanclub. Los de "Bandwagonesque"
(91), "Thirteen" (93) y "Grand prix" (95).
Mirada en positivo: de las 21 canciones interpretadas,
11 corresponden a esos tres discos -ocho si omitimos las tres destrozadas-,
de manera que quizá sea también que quien esto escribe
ha sido demasiado fan (pero fan, überfan) del grupo escocés
y por eso mi grado de exigencia sea mayor.
Bien, es cierto que no deja de ser una gozada
disfrutar de las melodías de Love -siempre apoyado por Blake-
en Don’t look back o
en la grandísima Sparky’s
dream. De saborear la exquisita delicadeza vocal de
McGinley -el George Harrison de TFC- en
Verisimilitude. O de contar con el siempre fiable Blake
en Neil Jung y en esa auténtica
joya que es The concept, perfecto
ejemplo de aquellos grandes Teenage Fanclub de que hablaba y con
la que se despidieron hasta el bis. Que sí, que eran más
jóvenes y audaces, pero... ¡Cuánto daño
ha hecho el country!
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FICHA
Concierto: Teenage Fanclub.
Formación: Norman Blake (voz, guitarra), Raymond McGinley
(voz, guitarra), Gerard Love (voz, bajo), Francis McDonald (batería,
voces) y un teclista. Lugar: Sala Audio del Auditorio Víctor
Villegas, 28 de febrero. Calificación: Bueno.
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