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07/12/01
"A partir de ahora me lo tomaré con
más calma", asegura Jesús
Cutillas a propósito de la edición de su tercer
álbum en dos años. Pero no sabemos si creerle. Lo
que no es susceptible de duda es que Ropa
interior cierra una trilogía (Trilogía
Republicana la denomina él y a juzgar por los
colores del lomo de los respectivos discos el asunto era meditado)
que se completa con In fraganti
y Piel de cangrejo y que ahora
se puede adquirir de modo conjunto y a precio tentador.
Tampoco me merece duda alguna
que estamos ante un cantautor personal, capaz de escribir textos
de una calidad muy notable, cuyas canciones optan por la versatilidad
formal y la variedad en los arreglos (ora pura canción de
autor, ora un acento folclórico, un guiño al blues,
una pincelada jazzie) para acabar presentando un todo sabroso y
bien coherente.
Ropa
interior muestra un total de 26 cortes, de los que 19
son canciones -sólo en dos de las cuales supera los tres
minutos- y siete brevísimos interludios musicales denominados
pinzas. Lavados sin perlán, sin suavizante y con la
apuesta por el bagaje vital -no exento de romanticismo rápido-
como principal escuela.
A destacar la (sólo aparente)
intrascendencia de Materiales,
las reflexiones desde distintas miradas teóricas de 69
(para acabar obteniendo la conclusión más sensata)
o ese Un galgo blanco que se
mece entre dibujos de clarinete. Si hubiera que apuntar una pega,
ésta sería la propia incontinencia creativa de un
Jesús Cutillas que, en todo
caso, se muestra convincente y sin llegar a avasallar. Un disco
bien recomendable.
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