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08/02/02
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Santiago
Campillo, ex guitarrista de
M-Clan, habla sobre su expulsión del
grupo murciano más puntero del momento.
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'EL DAÑO MORAL
ES IRREPARABLE'
Desde el pasado verano, Santiago Campillo,
miembro fundador de M-Clan la banda murciana más consolidada
y superventas de la actualidad, no ha vuelto a tocar ni un
acorde con sus otrora compañeros. ¿Motivo? «La
culpa es de Ricardo Ruipérez guitarra rítmica;
puso a los demás miembros contra mí y consiguió
echarme», comenta Campillo. Se siente traicionado y jura que
nunca volverá a trabajar con ellos. Como integrante de la
formación inicial y titular del nombre de la banda, Santiago
afirma tajante: «Me tienen que dar mi parte, y no cuatro perras;
sino tendrán que cambiar el nombre», aunque «el
daño moral es irreparable». El caso ya está
en los juzgados. Es la primera vez que Campillo se explaya desde
que estalló el escándalo. Se mueven los cimientos
del rock murciano.
¿Cómo empezó el
mal rollo?
Este verano, Ricardo
Ruipérez movió una maquinación en mi contra
e implicó a los demás miembros del grupo. Al día
siguiente no me hablaba ninguno. Estábamos de gira y el mánager
me comunicó que tendría que viajar en otro coche,
que no querían viajar más conmigo. A partir de entonces,
nadie me dirigía la palabra y todos me hacían el vacío
para ver si me iba del grupo. Ricardo comenzó a llevarse
un notario a las actuaciones para ver si me podía pillar
de alguna manera, por si llegaba tarde... Todo esto se debe al afán
de protagonismo de Ricardo y demuestra la falta de personalidad
de los demás. En el 2001, Ricardo quiso también echar
a Carlos Tarque y yo le dije que si era tonto, pero este año
no ha habido nadie que se lo diga. El problema es que no es tan
fácil echarme porque el grupo lo hice yo y el nombre lo registré
yo. Ahora tendrán que cargar con las consequencias. El pasado
lunes fueron a declarar al juzgado. Ricardo Ruipérez y Pascual
Saura están imputados de varios delitos, pero de este tema
no puedo dar datos. Son diligencias judiciales en curso.
¿Maquinación?
Ricardo pensaba echarme al acabar la gira.
Hubo un mosqueo y aprovecharon. Aunque ya lo tenía, digamos...cocinado.
¿Porqué fue el mosqueo?
Vino Fernando Martín, de El País,
a hacernos un reportaje en Vitoria, el siete de agosto. Como los
que siempre van a las entrevistas son Ricardo y Tarque, yo me subí
a la habitación. Al rato me llaman de recepción para
que baje a hacerme unas fotos, pero Ricardo me dice que todo ha
sido un malentendido, que las fotos se harán en el concierto.
Así que me quedo en mi cuarto. A los pocos días salió
el reportaje en El País con una foto de Ricardo y Tarque
en la habitación del hotel. Al verla, le dije a Ricardo:
«Creí que me habías dicho que no se iban a hacer
fotos. Además, si somos cinco en el grupo no veo por qué
tenéis que salir siempre vosotros dos». Parece que
le sentó mal. Se puso hecho un basilisco y comenzó
a lanzar improperios por la boca. Al día siguente no me hablaba
nadie del grupo.
Pero tu eres miembro fundador y Ricardo
no.
Sí. Pero él se ha hecho con
las riendas de la administración de la empresa. Yo no estaba
de acuerdo, pero les ha comido la cabeza a los demás. Ha
incorporado un asesor que es amigo de su familia y todas las gestiones
las hace en una oficina cerca de su casa. Lo tiene todo controlado.
A partir de ahora, tú por un
lado y ellos por otro...
Ellos pretenden quedarse con el grupo y
que yo no vea ni un duro. Además, me están robando
el dinero de los conciertos del último verano. De momento
estoy en casa escribiendo canciones y voy a sacar un disco con Miguel
Bañón, de Los Marañones. Hay que tirar para
adelante. Con mis ex compañeros no sé que pasará.
Habrá que esperar a lo que diga el juez. Si dice que no pueden
utilizar el nombre, tendrán que hablar conmigo. La justicia
es lenta pero funciona.
Ellos siempre pueden cambiar el nombre...
Si no me dan lo que es mío, tendrán
que hacerlo.
Tus ex compañeros ya trabajan
en otro disco de M-Clan.
Eso es lo que dicen. Pero no lo van a tener
tan fácil. También han dicho que he sido yo el que
se va del grupo porque no me gusta la música que hacen ahora.
Todo eso son mentiras y patrañas que se han inventado para
justificar su comportamiento de este verano, que es completamente
injustificable. El daño moral que me han hecho no se paga
con dinero.
¿Vas a llegar hasta el final
o se puede arreglar económicamente?
El daño moral, repito, es irreparable.
Evidentemente, me tendrán que dar mi parte. Se trata de un
negocio que yo monté y, qué casualidad, ahora que
funciona ya no les caigo bien. Llama la atención. Es todo
por el puto dinero y el afán de protagonismo. Ellos me han
ofrecido dinero, pero cuatro perras. Yo no me quedo en la calle
y ellos con mi grupo por cuatro perras.
¿Tienes relación con alguno
de los miembros del conjunto?
Ninguna. No me hablan. Ni me han llamado,
ni me han dado explicaciones. Lo han hecho todo de una manera mezquina.
Yo no quiero volver a trabajar con ellos. Para tener amigos así,
no hace falta tener enemigos. Ya no son personas. Se han corrompido
con el dinero y la fama. Se les ha ido el trapo.
Hay rencor en tí.
No. Lo único que tienen que hacer
es pagarme. Si no, tendrán que busca otro nombre.
Después de todo lo que ha pasado,
¿en qué momento profesional te encuentras?
Con la experiencia ganada y los contactos
que tengo, el momento es bueno. Voy a seguir haciendo canciones
y giras en acústico con Miguel Bañón. También
vamos a sacar un disco bastante rockanrolero, como M-Clan en sus
inicios.
(Una
entrevista de Daniel
Leguina).
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