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09/11/05
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| Cristóbal Repetto |
CRIOLLO GRANDE
Qué concierto tan delicioso, el ofrecido
por Cristóbal Repetto el pasado
lunes en la sala pequeña del Auditorio. Ya conocíamos
de su andadura tras su visita hace un par de veranos a La Mar de
Músicas, pero así, en concierto completo -en aquella
ocasión vino compartiendo con Adriana Varela y Bajofondo
Tango Club- y en la distancia corta, acomodados y viéndole
el rostro, su propuesta se dimensiona hasta estadios insospechados.
Ahijado artístico de Daniel Melingo
-en España formó parte del grupo indiepop Lions in
Love- y comercial de Gustavo Santaolalla, lo que Cristóbal
Repetto propone es una inmersión en los orígenes mismos
del tango, en su raíz rural y popular, rescatando canciones
perdidas de los años veinte, treinta y cuarenta y ampliando
su labor casi antropológica al hacerse acompañar por
instrumentos no menos en desuso: el habitual bandoneón brilla
aquí por su ausencia, cediendo el protagonismo sonoro a tres
guitarras criollas -acústicas- y un singular violín
corneta.
Con todo, nunca fueron las formas y sí
la esencia lo que otorga el verdadero empaque a cualquier propuesta.
Y aquí Repetto directamente se sale. Con su voz de timbre
alto al modo de los antiguos payadores, su fonética nasalizada,
el componente emotivo de su interpretación -silla, traje
gris, pañuelo negro al cuello- y esa credibilidad que otorga
a cada historia, a cada frase, que hace que uno se transporte sin
dificultad a lugares y tiempos que ni siquiera ha vivido. Esta es
la verdadera prueba del algodón en la música y el
de Maipú la supera con solvencia: las escenas, de puro reales,
pueden verse y casi olerse.
Es entonces cuando tangos como “Por un
cariño“, “El organito“ (1927), “Cantando“
(1931) -dedicada a su abuelita, de 90 años-, el esplendoroso
“Se va la vida” (1927) o ese dramático duelo
de guapos luchando en el callejón por el amor de una mujer
que se narra en “Allá en el bajo”, más
que escucharse, se sienten, casi se viven. Repetto las canta con
un grado de autenticidad tal que parecieran escupidas por un viejo
gramófono. De no ser porque adquieren tanta vida como la
que emana de sus escasos 26 años.
Un joven cantante, de enorme valía,
escudriñando los orígenes del tango y demostrando
que los estándares que conocíamos no son necesariamente
los originales ni los más auténticos. Sólo
por esto merecería ovación, pero me dejo de milongas
y le elogio por lo que toca: su bello concierto y su certera capacidad
para transmitir. Criollo grande, este Repetto.
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[FICHA]
- Concierto: Cristóbal Repetto.
- Formación: C. Repetto (voz), Javier Casalla (violín
corneta) y Daniel Yaria, Martín Creixell y Javier Amoretti
(guitarras criollas).
- Lugar: Auditorio Víctor Villegas, 7 de noviembre de 2005.
- Calificación: Muy buena.
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