|
10/02/06
 |
| José Ignacio Lapido
y su inseparable Gibson SG |
UN
ROCKERO CARGADO DE POESÍA
La objetividad no sólo
es un fraude, sino también un punto de vista tremendamente
pretencioso. Y es ahora cuando afirmo con rotundidad y con la mayor
de las objetividades -viva la contradicción- que cualquier
tratado sobre la historia del rock español carecerá
de toda credibilidad si en él no aparece en lugar destacado
el nombre del poeta eléctrico, del granadino universal del
rock, del gran José Ignacio Lapido.
El que fuera guitarrista
y líder de 091 acaba de publicar su tercer -o cuarto, según
se mire- álbum, "En otro tiempo, en otro lugar".
Lo presenta en Murcia. Le llamo por teléfono.
La poesía es un arma cargada de futuro. Lástima, entonces,
que el futuro no exista.
- Cierto, y más desde que nuestros
bienamados Sex Pistols sentaron cátedra sobre el tema. La
poesía puede ser muchas cosas; la mayoría de las veces
no pasa de ser un desahogo para jóvenes sensibles. En raras
ocasiones se encuentran poemas que te explican una vida entera en
unos cuantos versos. Esa es la verdadera poesía: un espejo
que ponen delante de ti en el que te ves reflejado por fuera y por
dentro. Un cuchillo que alguien te clava y te produce un extraño
placer.
"En otro tiempo,
en otro lugar" me parece un disco inmenso. Grandísimas
canciones y el mejor sonido-producción que hayas manejado
hasta la fecha. El aspecto vocal está más
logrado. ¿Lo has cuidado especialmente?
- Todos los discos que he grabado hasta la
fecha he intentado cuidarlos al máximo en todos los aspectos.
En éste, te podría decir que los astros me han sido
especialmente propicios, si no fuera porque no creo en las conjunciones
astrales. Ha sido un trabajo duro de selección de canciones
y de arreglos. Lo he grabado muy ‘en plan banda‘, o
sea, con los músicos aportando ideas, discutiendo mucho en
el ensayo y tal. En cuanto a lo de la voz, es verdad: ya me queda
menos para llegar al nivel de Howlin’ Wolf.
Suele ser habitual que,
al referirse a tus textos, se escriban términos como dolor,
desolación y similares. Pero se suele hacer poco hincapié
en otros como la rabia, la dignidad como valor innegociable o
la resistencia -a aceptar lo éticamente inaceptable, por asumido
socialmente que esté-. Quizá de modo más latente,
pero ahí están.
- Cierto. Muchas de mis letras están
escritas desde el punto de vista del náufrago. Se sabe perdido
y con pocas esperanzas de que lo encuentren en mitad del océano,
pero se aferra a su madero de manera firme e inquebrantable y bajo
ningún concepto saca su móvil para marcar el 112,
porque sabe que luego le pedirán explicaciones, y él
no está dispuesto a dar explicaciones.
En todo caso, Desencanto
2 Esperanza 1. Con el escepticismo de árbitro.
- Un resultado justo.
Dibujas como nadie la
dignidad del perdedor, del outsider, del marginado. Los capitanes
de barcos que se hunden no dejan de ser capitanes.
- Sí, siempre he admirado la dignidad
ante la adversidad. La imagen de ese condenado a muerte que rehusa
las oraciones del cura por su alma, que se quita la venda que le
han colocado en los ojos y grita ¡viva la república!
antes de ser fusilado.
No
es que me lo recuerde exactamente, pero por algún motivo
la escucha de "En otro tiempo, en otro lugar" me ha remitido
en varias ocasiones a "Tormentas imaginarias", por otra
parte el mejor disco de 091. ¿A qué crees que puede
deberse?
- Son hijos del mismo padre. Los genes no
mienten. El ADN de mis canciones está muy claro. Antes, con
091, y ahora en solitario mis canciones nacen de mi amor incondicional
por el rock’n’roll. Un tipo de rock’n’roll
que conjuga melodías y potencia, sutileza y desgarro.
Lo que tampoco falta
en el nuevo álbum es la infalible gota de rock primitivo
("Más difícil todavía" tomaría
el relevo de "Humo" en este apartado). Es una constante
en toda tu discografía, incluso desde los tiempos de los
Cero.
- A eso me refería antes. La tradición
en el rock’n’roll es muy rica y ahora, desgraciadamente,
hay muchos músicos que se ponen a grabar sin haber escuchado
apenas nada de lo que se hizo antes de Nirvana. Últimamente
casi sólo pongo en mi casa discos de la época pre-rock’n’roll:
T. Bone Walker, Louis Jordan, Son House, Charly Patton y gente así.
Es muy importante saber de dónde venimos para tener más
claro hacia dónde vamos. Escuchar a Bo Didley debería
ser obligatorio para todo el que se dedique a esto.
Está claro que
Lapido hace discos de r-o-c-k. Punto. Pero, aceptando esta
premisa, ¿es "En otro tiempo, en otro lugar" un
disco menos rudo, más pop que "Música celestial"? Hablo
formalmente, no en cuanto a intensidad.
- Tal vez lo que haya sea una colección
de melodías más claras, más perdurables. También
he jugado más con los silencios. En discos anteriores es
posible que las guitarras aplastaran un poco ciertos matices, pero
lo que dices de la intensidad es muy interesante. Soy de la misma
opinión: el rock no es cuestión de pedales de distorsión
y de velocidad, por lo menos, no solamente. Una implicación
emocional fuerte y una actitud correcta pueden hacer de una balada
algo más explosivo que un tema de AC/DC.
Un poema y una letra
de canción son formatos diferentes, lo has dicho en alguna
ocasión. Pero tus letras son abrumadoramente poéticas
y con ese añadido valor-polaroid de algunos versos. "La
estatua de mármol parece cansada / hay botellas vacías
en su pedestal" no podría ser más expresivamente
visual.
- La poesía escrita y las letras de
canciones son dos mundos distintos, aunque bien es verdad que puede
haber concomitancias expresivas. Una canción te obliga a
explicar una idea o una visión del mundo en apenas tres minutos:
tres estrofas y un estribillo. Ahí tienes que economizar
recursos y ser todo lo certero que se pueda con tan escaso margen.
En ello estamos.
Llevas como nuevo teclista
a Raúl Bernal, murciano él.
- Cierto, Raúl es de Murcia, y, aparte
de esa circunstancia, es un gran músico. Nuestro encuentro
fue un poco especial. Me escribió diciendo que le encantaría
tocar conmigo y aquí está. Su labor en el álbum
ha sido muy importante, ha aportado una nueva textura al sonido
general de la banda.
¿Has escuchado
el nuevo disco de Doctor Divago (ver
entrevista)? ¿Qué opinión te
merece el grupo valenciano?
- Doctor Divago es una de las mejores bandas
de este país. Como suele suceder en estos casos, la suerte
comercial no les ha sonreído, pero ahí están,
contra viento y marea siguen grabando discos brillantes, como éste
último “Revuelta elemental”. Ya le he hincado
el diente varias veces y cada vez me gusta más.
-------------------------------------------------------------------------------
- En
otro tiempo, en otro lugar está publicado por
Pentatonia
- Visita la web
de José Ignacio Lapido
|