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07/04/06
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| José Ignacio Lapido
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POESÍA Y ELECTRICIDAD
Una suerte de rock innegociable que conjuga
melodía y potencia, sutileza y desgarro, y que desprende
una abrumadora carga poética. Así es la música
de José Ignacio Lapido, uno
de los mejores compositores de la historia del rock español,
quien consigue ese más difícil todavía que
supone ser capaz de escribir cada día mejores canciones.
Su último disco, En
otro tiempo, en otro lugar, es tan bueno que sorprende
que no sea ilegal o esté vetado por alguna asociación
de defensa de la mediocridad. Pero además el granadino ha
ido puliendo sus flancos menos brillantes y, si bien siempre cantó
con actitud y credibilidad, ahora lo hace también con aptitud
y convicción. Por otra parte, la deserción de su anterior
sección rítmica ha acabado por redondear el sonido
de la banda, con el retorno de un Popi González que parece
haber nacido para tocar con José Ignacio. Popi, acepta tu
destino.
El concierto comenzó de modo tal que
sólo por los tres primeros temas ya hubiera valido pagar
doble: Escrito en la ley,
la emocionante No digas que no te avisé
y la estupenda Bellas mentiras.
Pero sólo sería el preámbulo de una velada
magnífica, con el público volcado -si medimos el éxito
por la fidelidad de los fans, Lapido es un top 10- y con el grupo
gustándose a sí mismo, con un Víctor Sánchez
sobresaliente.
Sonaron canciones de trabajos previos -Cuando
las palabras vuelvan del exilio, la contundente Nadie
besa al perdedor…- y tampoco faltó el recuerdo
a 091, con un apoteósico final encadenando Esta
noche y Qué fue del
siglo XX.
En directo, Lapido transmite excitación
y veracidad. Sus canciones tienen la improbable virtud de arañar
y curar las heridas a un tiempo. Y sus letras son extraordinarias
no sólo por su calidad literaria, sino por su capacidad de
síntesis y su asombroso efecto polaroid. Estrofas
que ejercen de espejo en el que uno se reconoce a sí mismo
y también ese decorado que no es otro que el de la misma
realidad. Sin ínfulas, sin grandilocuencia vacía,
sin lazos de colores y con el envoltorio único de su rock
directo, preciso y visceral. Poesía y electricidad.
Todos sabemos que hay un bar que nunca cierra
y que es La antesala del dolor,
pero alguien tenía que decirlo. Y ese alguien es José
Ignacio Lapido y lo narra de tal modo que, si no existiera, habría
que inventarlo. Lo malo es que no sabríamos como.
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FICHA
Concierto: José Ignacio Lapido.
Formación: Lapido (voz, guitarra), Víctor Sánchez
(guitarra, voces), Raúl Bernal (teclados), Manolo Romero
(bajo) y Popi González (batería). Lugar: Sala Underground,
Cartagena, 6 de abril. Calificación: Excelente.
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