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10/07/07
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| Cecilia
Toussaint en Cartagena
(foto: JM Rodríguez)
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DR. GONZALENSTEIN
Hay tres maneras, básicamente, de negociar
un bolero. Una es desde el desgarro, desde la desesperación,
desde la pasión escupida a la cara. Otra enfoca desde el
poderío vocal y entonces importa antes el quién que
el qué, el alarde que la propia canción.
Y hay una tercera, igualmente romántica,
que parte de presupuestos de ternura e intimidad y que es a la que
se adscribe Cecilia Toussaint para
modelar las composiciones de la gran autora mexicana Consuelo Velázquez.
Así lo hace en su disco Para mi
Consuelo y tal cual lo esgrimió en Cartagena.
Me atrevo a decir que ese punto de partida
tiene bastante que ver con la coherencia, pues no fue la gran Consuelito
muy dada precisamente a escribir canciones de las de romperse la
camisa del alma y sí en cambio a mostrar un lado amable,
comprensivo, cariñoso incluso, de la madre del cordero-bolero:
el amor. Con un cierto poso de la inevitable desazón inherente
al estilo, cierto, pero siempre desde la moderación.
Cecilia Toussaint ofreció casi una veintena
de canciones a media voz, todas de Velázquez, interpretadas
con precisión y pulcritud. Por supuesto que no faltó
Bésame mucho, para
el primer hasta luego, como tampoco ninguno de sus mayores éxitos:
Que seas feliz, Amar
y vivir, Cachito,
Chiqui -estas dos últimas
que la autora escribiera para sus dos hijos-, esa Verdad
amarga que aquí ha hecho suya Martirio o Dondequiera.
Siempre recitando versos a modo de introducción, versos de
amor desde cualquiera de sus variables: añoranza, desamor,
rendición, olvido, perdón… Versos un poco así:
"En la guerra del amor y en sus batallas, los dos ganamos".
Bueno, no sé.
BONITO ES
No obstante, fue en títulos como Orgullosa
y bonita, la linda Los pequeños
detalles o la despedida en clave swing con Anoche
donde Toussaint más cómoda pareció sentirse,
dentro de un concierto aseado, discreto, de tono un tanto relamido
y liderado por una voz correcta, que no brillante. Nada para salir
huyendo, en absoluto, pero me temo que tampoco para anotar en el
lado noble de la memoria. Como besar mucho, pero sin lengua. Bonito
es.
Dicen, intuyo que con acierto, que el bolero
es la educación sentimental del mexicano. Pero digo, sin
temor a equivocarme, que hay diferentes modos de encararlo. Y también
digo que es un género de notorio acento existencial, definitivamente
marcado por las vivencias y que por tanto resulta más creíble
o emotivo cuando muestra las inevitables cicatrices de esa adicción
llamada amor. No estoy en contra de la cirugía estética,
pero Cecilia Toussaint no me pareció
una eminencia. Y además las prefiero sin silicona, si me
disculpan.
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FICHA
Concierto: Cecilia Toussaint
canta a Consuelo Velázquez.
Formación: Cecilia Toussaint (voz), Luis Armida (piano),
Manuel Guarneros (guitarra), Juan Cristóbal Grobet (bajo)
y Héctor Aguilar (percusión). Lugar: Linterna del
Parque Torres, 9 de julio. Calificación: Discreto.
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