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12/04/01
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| PARADE. El 'Príncipe
de la NOM' es al fin reconocido casi unánimemente como
uno de los mayores talentos del pop español |
"CONSECUENCIAS DE
UN BUEN USO DEL TALENTO"
Lo volvió a hacer. Por si quedaba alguna
duda tras su impresionante elepé de debut, el yeclano Antonio Galvañ
entregó, desde su aeronave Parade, uno de los más
brillantes álbumes del pop español. Consecuencias
de un mal uso de la electricidad, que así se llama la
joya de la corona, redondea las formas pero vuelve a incidir en
el fondo: un universo aún habitado por
esos " tiernos freaks" interdimensionales de ciencia-ficción
en cuya alma nuestro JF Sebastian del pop proyecta sentimientos
bien reconocibles para los humanos: soledad, deseos de evasión,
comunicación con interferencias.
En formato pop de textura y sonido tan bellos
como personales. "Es un disco más consistente,
más arreglado, más completo. El anterior era más sutil y divagatorio,
pero por lo mismo dejaba más vuelo a la imaginación, mientras que
éste es más concreto. Es algo consciente, no me apetecía repetirme".
Efectivamente y frente al cuasi minimalismo
de algunas de las canciones incluídas en su debut de título
homónimo, en el segundo largo de Parade éstas se advierten
más elaboradas, más frondosas y ricas en matices y acabado. Desde
el tecnopop ochentero bailable de Asteroide
o ese casi guiño a Dinarama que es Consigue
un traje espacial hasta la melodía tarareable de Radio,
esa especie de mini suite que es El picnic
(inspirada en un relato de Ray Bradbury, el autor de ese top de
la ciencia-ficción titulado "Farenheit 451"), la encantadora Mi
erizo y yo (original de Federico y Terry, fugaz grupo
precursor de Terry IV) o Primer contacto,
bellísima canción que abre el disco con texto un tanto ambigüo ("tengo
22 años y éste es mi primer contacto") y recitados deudores de la
canción romántica italiana.
"Me gusta muchísimo. Estoy atravesando una
fase melódico-italiana total. La criba vendrá más adelante, pero
ahora compro todo lo que cae en mis manos, estoy en esa fase de
retroactividad voraz. Me gusta casi todo, desde cantautores como
Paolo Conte hasta Humberto Tozzi o Franco Batiatto, pero el que
me tiene completamente enamorado es Lucio Battisti, tan intenso
y romántico".
Pero por encima de cualquier otra consideración,
insisto en que la clave de las canciones de Parade radica en esa
capacidad para traspasar hasta la más hermética de las barreras
y acabar encontrando acomodo en ese huequecito sin contaminar que
todo corazón posee. El lugar donde habita la pureza. Por más que
los protagonistas se vistan de muerto viviente (Niño
zombie), de malo malísimo (Les
Luthor sha la lá) o se caigan de un fotograma de La Guerra
de las Galaxias (Robot 10) o
de Frankenstein (Consecuencias de un mal
uso de la electricidad, la canción).
Todos entrañables, todos con tara. Todos como nosotros, al fin y
al cabo. ¿Aceptamos entonces 'error de fabricación' como inevitable
animal de compañía del ser humano?
"Aceptamos 'soledad' como verdad más absoluta. Cuando se perfeccione
la telepatía dejaremos de estar sólos. Mis canciones hablan de eso,
pero no sólamente. No creo que seamos marionetas de un JF perverso,
en todo caso somos marionetas de nosotros mismos".
Antonio Parade siempre se ha declarado defensor
de la ciencia-ficción, no sólo como válvula de escape.
"Es que la ciencia-ficción refleja nuestros miedos y temores actuales,
pero ubicándolos en el futuro. Siempre ha sido así. En los años
40 y 50 era recurrente el asunto de la bomba atómica y el comunismo;
en los 60, la experimentación genética; en los 70 había un componente
de utopía un tanto hippie y en los 80, el rollo control policial
del ciberpunk. Supongo que mi forma de expresarme sigue unas coordenadas
parecidas".
De una vez por todas, parece que hasta la crítica
más reacia reconoce en Parade a un enorme y personalísimo autor,
más allá de referencias a puntuales. Hoy nadie duda que estamos
ante uno de los compositores más talentosos del pop español.
Reconocimiento extensivo y supongo que mucho más grato recibido
de autores de la talla de Ibón Errazkin o Carlos Berlanga, en cuyos
discos Antonio se ha encargado de la casi totalidad de los teclados.
También ha colaborado con Alpino (es el autor de la música de Parasec),
Me Enveneno de
Azules, Intronautas (quienes versionan Metaluna
en clave punk) o su inminente colaboración con La Casa Azul, un
encuentro de cuyo resultado pueden saltar chispas de talento en
estado puro.
"Creo que Guille Milkyway (La Casa Azul) es
la mayor esperanza del pop español. También me gusta mucho Astrud
y el último de Los Fresones Rebeldes, un disco que gana a
cada nueva escucha. Los grupos que se limitan a intentan imitar
los sonidos de la Nueva Ola son los que se están revelando como
los menos interesantes del pop colajet ".
Desde luego que no es el caso de Consecuencias
de un mal uso de la electricidad, un disco tan bueno
que me cuesta creer que no sea ilegal. O cuanto menos que engorde.
Discográfica: Spicnic.
Parade participa, con repertorio especial,
en el III
Cutre Yeyé.
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