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12/07/07
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| Vinicio
Capossela en La Mar
(foto: Pablo Sánchez)
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MARTÍN-MARTÍN
EXISTE
Extravagante, irreverente, iconoclasta y extraordinariamente
imaginativo. Así se mostró Vinicio
Capossela, el creador italiano quien, tras seis años
de silencio discográfico, el pasado consiguió traspasar
las barreras del underground italiano que le mimaba para jugar en
la liga de las grandes cifras.
Todo ello con un álbum, Ovunque
proteggi, que no es cierto que regalen un apartamento
en La Manga si se es capaz de escuchar de un tirón, pero
deberían. Claro que luego al verlo en directo habría
que devolver las llaves, pues es ahí donde su propuesta adquiere
su verdadera (y excéntrica) dimensión. Vinicio convulsionó
el Patio de Armas de Cartagena con un concierto adorablemente loco.
Más que escribir canciones, Capossela
compone pequeñas obras. De modo que éstas ganan enormemente
al ser interpretadas en directo, gracias a su inherente contenido
dramático, a la notable representación de los músicos
y al poderoso magnetismo de la estrella. Estéticamente no
podrían resultar más pintones -italianos, al fin-,
desde el traje de Stefana al personaje de un Vicenzo Vasi directamente
extraído de una novela de Dickens.
Sentido máximo del espectáculo,
coronado por un Capossela convertido en una suerte de Martín-Martín
-el niño de dibujos animados (Clan TVE) que cada día
despierta convertido en algo diferente, desde bombero a chica o
dinosaurio-, que igual se traviste de demonio, que de militar, de
medusa, de cuervo o de personaje mitológico y que, más
que idear un universo imaginario, apostaría a que vive en
él y, pues, lo refleja en su música.
Las canciones, por llamarlas de algún
modo, siguen idéntica no-dirección. De Tom Waits a
Adriano Celentano y de la canción mediterránea al
rock, el latinajo, algo parecido al blues, el italo-pop o el canto
tabernario de celebración popular. Con un apartado más
definido, ya hacia la recta final, en el que las rancheras, norteñas
y tarantelas-mex, o algo, rinden agradecimiento al festival que
lo acoge, versión de Chavela Vargas a solas con el piano
incluida (Canción de las simples
cosas).
Destaquemos unos títulos: la divertida
Marajà -que bien podría
llamarse 'Majara'-, la alocada Medusa
cha cha cha -aquí se me apareció el espíritu
de Mina, qué cosas-, la romántica y cuasi estándar,
sin que sirva de precedente, Non e l’amore
che va via o esa Dalla parte
di spessotto directamente fugada del pabellón
de severos del psiquiátrico.
No quiero olvidarme de José Manuel 'Maikel'
Lucas, trompetistas del grupo alhameño Malatesta’s
y colaborador en otras bandas murcianas, quien aceptó la
invitación previa de Capossela y en dos horas se preparó
medio repertorio que interpretó con sorprendente solvencia.
Grande Maikel y extraordinario, por lo que tuvo de loco e inusual,
el concierto de Vinicio Capossela. Y eso con una voz menos dotada
que la de mi vecina del cuarto y con unos temas que, tomados aisladamente,
invitan a destrozar el estéreo. O sea.
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FICHA
Concierto: Vinicio Capossela
(XIII La Mar de Músicas). Formación: Capossela (voz,
piano), Alessandro Stefana (guitarra), Vicenzo Vasi (theremin, secuenciador),
Glauco Zuppiroli (contrabajo), Davide Graciano (batería)
y Michele Vignali y José Manuel Lucas (trompetas). Lugar:
Patio de Armas, 10 de julio. Calificación: Notable.
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