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12/05/07
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Michael
Nyman:
se mira en el espejo y es feliz |
«MIS COMPOSICIONES
CREAN UNA EXALTACIÓN SEXUAL EN QUIEN LAS ESCUCHA»
El músico británico
Michael Nyman abre el Festival Murcia Tres Culturas con el estreno
de la obra 'Upside-down violin' en el Auditorio regional.
[Texto: Daniel Leguina]
¿Pueden ser sus
conciertos demasiado exigentes para el público?
- No sé
si la palabra es exigencia. Millones de personas en todo el mundo
conocen mi música gracias a las bandas sonoras que he creado
para películas o a los cedés. Pero son muy pocos los
que han podido asistir a uno de mis conciertos en directo. Hay una
gran diferencia y he descubierto que el que me va a ver por primera
vez, aunque tenga todos mis discos, se queda muy sorprendido porque
parece que nunca me hubiera escuchado. La conexión entre
el público y los músicos es algo único, algo
que no se puede capturar en un estudio.
¿Habrá
sorpresas en su actuación del lunes?
- En una actuación en directo hay un
dinamismo que envuelve al público y la reacción de
cualquier músico no tiene nada que ver con la del estudio,
donde tienes mucho cuidado con todo y quieres hacer las cosas de
manera correcta, sin tomar riesgos; por contra, en vivo sí
te arriesgas por la fantástica interacción que se
crea con la audiencia y buscas otros caminos sobre la marcha, quizá
siendo más rápido al tocar, y empujando al resto de
la banda. Obviamente, cuando estás sobre un escenario sientes
a la gente y eso crea una emoción en ti difícil de
dominar, por lo que las sorpresas están sujetas a las agitaciones
emocionales. Además, entre el público puede haber
amigos, desconocidos, o una mujer que te parece atractiva, por lo
que las emociones fluyen. Por otro lado, salir a la carretera es
siempre excitante pero a la vez cansado.
Parece que en directo le gusta improvisar.
- Pero es una manera de improvisar en la que
todos los músicos nos exigimos más y, de alguna manera,
nos empujamos unos a otros. No obstante, las notas siempre son las
mismas; cambia la actitud respecto al estudio, como decía
antes, y la articulación de los sonidos sí puede ser
distinta debido a la comunicación visual con la audiencia.
Todo se convierte en una especie de fantástico grupo unido:
público y músicos, y la energía que se desprende
es extraordinaria. Un concierto de noventa minutos no dura más
que eso, pero para grabar noventa minutos en un estudio necesitas
cinco días. La emoción de un espectáculo en
vivo es corta pero muy intensa.
«ESCRIBO DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS INTELECTUAL QUE
EMOCIONAL»
¿Le molesta escuchar su música en anuncios o documentales?
- Me molesta cuando se usa mi música
sin mi permiso. A veces me emociona, otras me divierte, y también
puedo encontrar irónico que una música creada para
un propósito se utilice para otro completamente distinto.
Escribo desde un punto de vista intelectual más que emocional,
aunque ya sé que la música es pura emoción,
pero no es mi caso y no me pongo a componer deliberadamente de manera
emocional. Tengo unos conceptos un tanto abstractos de lo que es
la melodía, la armonía o la estructura y en ocasiones
no entiendo por qué se usa mi música para lo que no
ha sido diseñada. También he descubierto recientemente
que algunas de mis composiciones crean una exaltación sexual
en las personas que las escuchan, y creo que es maravilloso, pero
no es algo buscado, realmente nunca lo hubiera pensado.
Ni yo tampoco.
- Cuando me pongo a escribir yo también entro en una especie
de trance, pero no tiene nada que ver con el sexo -risas-. En lo
que se refiere a la publicidad, puedo entender que alguien que se
dedique a eso vea mi música adecuada para un determinado
anuncio, aunque yo casi nunca lo percibo así, y a veces me
resulta chocante.
¿Está de
acuerdo con los que dicen que la melodía aparece por primera
vez en su carrera en "The Piano"?
- Eso no es cierto. Siempre ha existido la melodía en mis
composiciones, desde mis inicios. Aunque entiendo que la manera
de ensamblar mi música es radical, el ideal histórico
en el momento de componer siempre ha estado presente, y he tenido
muy en cuenta la melodía, la armonía, el ritmo y la
textura; he sido convencional en ese aspecto, acercándome
a la estructura de la música popular. La melodía es
algo a lo que constantemente he querido llegar, como si fuera un
ideal por conquistar, más que un accidente. En The Piano,
la mayoría de las piezas arrancan con melodías tradicionales
escocesas.
La obertura de la película
recuerda a las bandas sonoras estadounidenses al estilo de John
Barry o Goldsmith.
- Compongo sin fijarme demasiado en lo que hacen los demás,
grandes como Goldsmith, Barry o Morricone, pero siempre que empiezo
una obra tengo la misma sensación que la primera vez y siento
que soy la única persona en el mundo que lo puede hacer así.
No me preocupa lo que ya se ha hecho anteriormente o lo que alguien
pueda hacer en el futuro. Aprecio la música de los demás,
pero soy muy individualista. La pregunta es interesante porque,
al fin y al cabo, estoy en el mismo negocio y hago cosas que pueden
ser parecidas a las de otros compositores, pero cuando empiezo a
crear todo brota de mi cabeza y no tengo en cuenta nada ni a nadie.
No quiero parecer arrogante, pero creo que he creado mi propio lenguaje.
Y mi sonido se ha ido haciendo más consistente con el paso
de los años, de película en película.
¿Existe una diferencia
entre el compositor de bandas sonoras y el compositor a secas?
- Creo que sí; pero no es más que una cuestión
de decisiones, de qué te apetece o puedes hacer. Cuando escribo
una ópera, tengo que pensar en el estilo, el material, la
estructura, la dinámica, la dirección. En una película
pasa lo mismo a nivel de decidir lo que vas a utilizar, pero no
eres libre del todo porque estás condicionado por la propia
película, sus diálogos, las exigencias del director.
¿Sigue buscando
un proyecto que aúne cine y ópera, sus dos grandes
pasiones?
- Me gustaría aplicar a la ópera el maravilloso control
de la situación que te permite el cine, gracias a su tecnología.
Pero desde el punto de vista económico no creo que fuera
posible por ahora, aunque sí es algo que no descarto para
el futuro.
«VOY A GRANADA A VER A ESTRELLA MORENTE PARA EMPEZAR JUNTOS
UN PROYECTO DE FLAMENCO»
¿Es usted un compositor clásico, popular o contemporáneo?
- La mayoría de mi repertorio es clásico; y clásica
es mi manera de componer, mis métodos y mi público.
Soy un poco cabezón en ese aspecto, aunque no estoy cerrado
completamente a otras tendencias. Sin embargo, me gusta que los
músicos de mi banda piensen igual que yo y los elijo en función
de sus ideas musicales.
¿Cómo lleva lo de trabajar para la industria del entretenimiento
y, al mismo tiempo, componer para un público más exigente?
- Realmente no estoy tan metido como parece en la industria del
entretenimiento. Hace un par de años que creé mi propio
sello discográfico y desde entonces he editado una decena
de álbumes. Eso me ha hecho ver las cosas desde otra perspectiva
y ya no dependo tanto del cine. Me siento orgulloso de mi compañía
discográfica y he hecho las cosas con tranquilidad y cariño,
tomándome todo con calma y el resultado no puede ser mejor.
Todos los trabajos que he creado o producido han sido de una gran
calidad en todos los aspectos, y está siendo una experiencia
muy gratificante y de la que estoy aprendiendo mucho. Lo que pasa
es que la mayoría de la gente sólo conoce mi faceta
como compositor de bandas sonoras, y no sabe nada del resto de mi
obra; es una pena pero es así. Y muchos de los que me han
criticado ni tan siquiera se han molestado en escuchar mi música
más allá del cine y no han estado en ninguno de mis
conciertos. No obstante, el mundo del entretenimiento es muy amplio
y, a nivel musical, las posibilidades son variadas; estoy en él,
pero no en el centro.
Ahora usted es el jefe.
- En efecto, y controlo todo lo que hago, lo que me da una gran
seguridad a la hora de sacar un disco, mío o de otro artista.
Y esa seguridad se ha trasladado cuando toco en directo: escribo
la música, organizo la banda, la dirijo. En el estudio pasa
lo mismo: tomo todas las decisiones y no me tengo que preocupar
de otras cuestiones que antes podían llegarse a convertir
en auténticos problemas.
-¿Ha pensado en
intentar algún estilo nuevo, quizá el flamenco?
- Es curioso que me haga esta pregunta porque en esta gira, dos
días después de tocar en Murcia lo haré en
Granada, donde me voy a encontrar con Estrella Morente para adentrarme
en el mundo del flamenco. Vamos a hacer un proyecto juntos.
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