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14/07/07
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| Nortec
Collective: Tijuana Sí
(foto: Pablo Sánchez)
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TIJUANA CLUB
¿Puede la emoción anidar en una
pista de baile? ¿Es posible secuenciar los sentimientos?
¿Se puede deconstruir la propia identidad, cuando ésta
tiene una de sus bases en la confusión?
Tendemos a imaginar Tijuana como un lugar peligroso,
con prostitutas y narcos bigotudos, pero olvidamos que se trata
de uno de los enclaves [la zona Tijuana – San Diego, misma
área metropolitana] más fértiles, modernos
y creativos del planeta.
Un hervidero de actividad y contrastes extremos.
Como la misma propuesta que el Colectivo Nortec presentó
el jueves en La Mar de Músicas con resultado, me temo que
no podía ser de otro modo, desigual.
Armados con seis Macintosh G3, algún
modulador de sonido y la compañía de acordeonista,
trompetista, saxofonista y guitarrista figurante, Nortec ofreció
una muestra de esa identidad tecnológica que busca el amor
entre rascacielos tras cruzarse, minutos antes, con sus abuelos
campesinos montados en burro por calle sin asfaltar.
De hecho los miembros del colectivo suelen
contratar a músicos tradicionales de taberna y cumpleaños
para grabar sus sonidos norteños y manipularlos después.
Éstos suenan sampleados sobre sus bases electrónicas
-o imitados por los músicos en escena-, como en el caso de
la acertada Don Loope -qué
gran título-, pero también lo hace Calexico en la
sugerente Esa banda, con la
que abrieron el show, o los mismos Tigres del Norte. Todo reforzado
por unas proyecciones visuales atractivas.
UPTEMPO
La propuesta es muy interesante, por tanto. Y ciertamente lograda
cuando las proporciones del cóctel son apropiadas, que es
lo que ocurre en los dos primeros tercios del concierto. Con momentos
de alta inspiración, como Bar Infierno
o la estupenda Tengo la voz,
el momento álgido de una velada que justo a partir de ahí,
vaya por Dios, juega a convertir el auditorio del Parque Torres
en un club de hard-techno. Y, bueno, lo consiguen hasta cierto punto,
pero a cambio de perder riqueza tímbrica, de sacrificar matices
diferenciadores y de ofertar evidencia.
Suben los beats, baja el encanto. Adiós
al dub y la mextrónica, hola high-energy y techno-house.
El caso es que ya bailábamos, no era necesario olvidar este
lado de la frontera. Ni tampoco a Future Sound of London para entregarse
al Joey Beltram más clubber, digamos. Pero es su propuesta
y parece que al final quisieran que todo el mundo pida botellines
de agua, en lugar de margaritas. Me parece menos excitante, pero
bien. ¿Dónde es el after?, rezaba la pantalla tras
su retirada.
En todo caso, la de Nortec
Collective fue una velada interesante. Una de las que La
Mar de Músicas ha programado para mostrar el lado más
cosmopolita del moderno México. Y como tal mereció
la pena. ¿Que los metales podrían tener una presencia
más significativa? Cierto. ¿Que con dos Mac hubiera
sido suficiente? Supongo. ¿Que el guitarrista hubiera dado
igual que tocara desenchufado? OK, pero tenía una bonita
sonrisa. Esto es espectáculo y los fundamentalismos tienen
su lugar en el cubo de la basura. Otra de frijoles tecnológicos,
pues.
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FICHA
Concierto: Nortec Collective
(XIII La Mar de Músicas). Formación: Fussible (Pepe
Mogt), Bostich (Ramon Amescua), Panóptica (Roberto Mendoza),
Clorofila (Jorge Verdín), Hiperboreal (PG Beas) y cuatro
músicos invitados. Lugar: Auditorio Parque Torres, 12 de
julio. Calificación: Interesante.
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