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15/01/04
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Splitsville,
vinileando tras un concierto
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EL PODER DEL POP
¡Qué pasa,
pollo! Esta fue la frase más repetida por los componentes
de Splitsville en su pasada gira española.
Armados de buen humor, pop de guitarras y una nada disimulada admiración
por los clásicos -Beach Boys, Beatles, Badfinger, Raspberries,
Big Star-, el grupo de Baltimore se sitúa en esa tradición
de bandas de la Costa Este que enarbolan sus cuidadas melodías
soñando con el sol de California.
Junto a ellos estarán
Myracle Brah, banda de concepción
similar, menos conocida en nuestro país por carecer sus discos
de distribución nacional, pero de mayor reconocimiento en
su país. Una estupenda velada que nos mostrará en
vivo el estado actual del power-pop estadounidense.
The Greenberry Woods
fue una magnífica banda surgida recién estrenada la
década de los noventa en Maryland y que hoy cuenta con un
verdadero estatus de culto entre los amantes del género.
No diré a la altura de The Nerves, pero sí que de
algún modo podrían considerarse como los sucesores
del legendario grupo pionero del power-pop. Y como el grupo formado
por Paul Collins, Jack Lee y Peter Case, también los Woods
se toparon con un mismo elemento finalmente desestabilizador: tres
brillantes compositores para una única banda acaban por acortar
la vida de ésta casi indefectiblemente.
De este modo, el grupo
formado en la universidad por Matt Huseman e Ira Katz, al que se
unió casi desde el principio el hermano gemelo del primero,
Brandt, acabó entregando un fenomenal tratado de pop guitarrero
en 1994, "Rapple dapple", con todos los cortes firmados
por el trío, pero para el siguiente, tan sólo un año
más tarde, las diferencias personales ya se atisbaron como
insalvables. "Big money item" no desmejoró en absoluto
a su entrega anterior, pero sí que supuso el inevitable final
de una banda que devendría en cuasi mítica entre los
seguidores del power-pop. Katz montó una banda de repercusión
menor, Wonderfool, mientras que los hermanos Huseman ya andaban
dando forma al germen de su nuevo proyecto. Efectivamente, Splitsville.
PET SOUL
En 2001 y 2002, Splitsville causó
una cierta sensación entre los sectores del pop independiente
nacional, gracias a que fue el sello español Houston Party
quien se encargó de la publicación de The
complete Pet Soul. Giraron por nuestro país (¡qué
pasa, pollo!), recibieron algunas críticas con calificativos
superlativos y hasta entraron en algún que otro listado de
lo mejor del año.
Pero en realidad el disco,
cuarto de su trayectoria, no era sino una especie de prestación
paralela, un (feliz) paréntesis en su discografía.
Ya desde el título, una clara referencia a modo de homenaje
a dos de sus discos de cabecera, los esenciales "Pet sounds"
(The Beach Boys) y "Rubber soul" (The Beatles). "Inicialmente
no concebimos este disco como el siguiente de Splitsville, sino
como algo colateral. Incluso estuvimos a punto de cambiarnos el
nombre, al modo en que XTC lo hacían con Dukes of Stratosphere.
Fue un divertido modo de homenajear a nuestros grupos favoritos,
una especie de carta de amor a nuestras primeras influencias musicales",
apunta Paul Krysiac, el tercer miembro de la banda hoy de cuatro.
Ciertamente, y por otra
parte como en el caso de los dos clasicazos citados anteriormente,
los primeros discos de Splitsville
tenían una concepción de obra artística global.
No en el sentido de los tediosos discos conceptuales de los setenta,
pero sí que había una idea que ejercía como
eje central. Así, USA
(1996) giraba en torno a la infancia; Ultrasound
(1997) lo hacía alrededor de la adolescencia y Repeater
(1998) versaba sobre la madurez, el paso del tiempo y las decepciones
que supone darse de bruces contra la prosaica realidad.
Todo ello argumentado
con guitarras de saturación moderada, estribillos de pura
luminosidad y logradas armonías vocales a destajo. Con algunas
conexiones con el garage-rock, pero siempre con un enfoque más
iluminado por el sol que por la pálida luna, para entendernos.
Música saludable, digamos. Buenos chicos.
LA CRÍTICA ES
EL CONCEPTO
Así es como llegamos hasta Incorporated,
su flamante nuevo álbum. Intuyo que esta vez sin un concepto
central -hablar de la tercer edad a los 35 no resultaría
muy coherente, me temo-, pero quizás sí con un acento
crítico más marcado. Es el caso de Brink
-cera a la industria musical-; California
-cera a la política estadounidense- o Trouble
-cera al racismo social-, si bien continúa habiendo espacio
para las chorradas intrascendentes, como en el caso de Sasha,
una oda al perro de Matt, ehem.
Tanto este disco como
el anterior The complete Pet Soul
están producidos por Andy Bopp, un músico reputadísimo
en Estados Unidos y dentro del ámbito del pop de guitarras.
Que precisamente es el líder único y absoluto de Myracle
Brah, el grupo que completa la inminente velada power-pop.
Los Brah tienen media
docena de álbumes publicados y por ejemplo de su última
entrega, Treblemaker (2003),
la prestigiosa revista Mojo ha llegado a escribir que se trata de
"uno de los mejores discos de pop guitarrero de los últimos
10 años". Menos inmediatos que sus colegas y más
cercanos -por citar un referente más conocido en nuestro
país- a Chris Von Sneidern. Melodía, melodía,
melodía.
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- Splitsville y
Myracle Brah actúan el sábado
17 de enero de 2004 en el Garage
de la Tía María (Av. Miguel de Cervantes,
frente a Gasolinera La ICA). A las 22,30
horas. Precio: 8/10 euros.
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