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15/02/07
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Antonio
Galvañ |
ASTRONOMÍA
RAZONABLE
Cuando a final de 2006
me dispuse a listar los mejores discos de artistas murcianos (ver),
no me cupo atisbo de duda de cual ocuparía el nº 1:
Todas las estrellas, el cuarto
álbum de Parade. También
las publicaciones nacionales especializadas, en mayor medida cuanto
más ‘arties’ o elitistas, lo eligieron en lugar
destacado. Por fin lo presenta en directo para el público
murciano.
Así que dirijo
el satélite hacia Yecla, patria chica de Antonio Galvañ,
el comandante en jefe de la estación espacial Parade.
Un lugar donde el tiempo se detiene. Allí me lo encuentro,
dibujando ternura entre elfos y brujas melancólicas.
Me cuesta redactar entrevistas
contigo, amigo. No sé si es porque ya te he hecho muchas
o porque me obliga a sumergirme en el universo Parade y eso supone
ensimismarme escuchando tus canciones, perder un día completo,
dos, no puedo hacer otra cosa. Me ha vuelto a ocurrir.
- Pues eso está
muy bien. Eso es que la vieja magia funciona, que después
de unos cuantos años aún quedan cosas que contar.
Ya no se puede hablar de un efecto sorpresa, este disco es parte
de una discografía, tiene detrás algunos años
haciendo canciones, un modo concreto de contar las cosas. Por otra
parte, es un disco muy accesible y perfecto para iniciarse en la
música que hago.
Simplificando,
Parade era la inocencia, casi el pudor amateur;
Consecuencias… fue más
pretendidamente rítmico, pegadizo; Inteligencia
artificial sonó más arreglado, más
denso. ¿Cómo es Todas las
estrellas?
- Creo que este es un disco muy sencillo y acústico, muy
para todos los públicos. Es un disco en el que no quiero
sonar a nadie ni que se me noten unas influencias concretas. Digamos
que me siento seguro siendo como soy, con todas mis imperfecciones,
y que no pretendo nada más que hacer las mejores canciones
que pueda.
¿Cómo sienta que tus discos sean elegidos entre lo
mejor del año por los especialistas y que en círculos
minoritarios se te considere poco menos que un genio… Y que
luego en casa te llegues a sentir como el protagonista de ¿Y
usted qué sabe hacer?
- Pues que la vida es así. Me lo tomo con tranquilidad, pretendo
ir muy poco a poco, haciendo lo que me apetece, y llegar al máximo
de gente posible sin fingir lo que no soy. Hay que tener en cuenta
que Spicnic es una discográfica pequeñita y que no
se puede gastar millonadas en promoción, que es lo que te
hace conocido a ojos del gran público.
Pero este disco está
funcionando muy bien. O razonablemente bien, al menos.
- Así es, sobre todo por el boca a boca, por la cantidad
de gente que lo está recomendando, y porque cualquier persona
con un mínimo de sensibilidad musical cuando lo escucha dice:
‘pues, oye, esto está muy bien, ¿como es que
no lo conocía?’. Y muchos, después de habérselo
bajado, lo compran y además lo recomiendan a sus amigos.
TODAS
LAS ESTRELLAS
En algún sitio leí un titular sobre tu música
que rezaba: "Cuentos de tristeza y fantasía". ¿Lo
aceptas como válido?
- Es un buen eslogan, pero como todos, peca de excesivamente simple.
Como introducción vale, pero pienso que hay mucho mas que
tristeza y fantasía. Lo que intento es escribir canciones
sobre temas universales -el amor, la soledad, por ejemplo- de una
manera inusual, que a primera vista te llame la atención,
te extrañe, pero con la que, sin embargo, te puedas sentir
identificado. ¿Quien no se ha sentido alguna vez como el
último hombre vivo, rodeado de zombis?
En Estación
espacial hay un sample, un guiño musical, a Bowie
en este caso. Te gusta hacer estas travesuras, me consta. ¿Por
qué?
- Es que esa canción, conforme la iba haciendo, lo iba pidiendo
cada vez más. La atmósfera es muy deudora de ‘Space
Oditty’, y llegado el momento, me dije: ¿por qué
no hacerlo verdaderamente explícito?
Hay que estar muy seguro
de uno mismo, de su propia personalidad sonora, para hacer estos
homenajes sin pudor.
- Me gusta homenajear en mis canciones a los grupos que admiro,
es algo muy divertido y que crea una gran complicidad con el que
escucha, en especial en directo, donde fusilamos a los Ramones,
a Sigue-Sigue Sputnik o a los Beach Boys. Tanto me gusta hacer estas
travesuras que he montado un directo con fragmentos y loops de grupos
fetiches míos de siempre. Estos loops los adapto a mis canciones
y las reconstruyo. Es mi 'Directo Frankenstein'. En Murcia lo volveré
a presentar en el Archivo
Sonoro, en marzo.
¡En Todas
las estrellas -el disco- hay guitarras! De hecho creo
que es tu álbum menos tecno, menos electrónico. ¿Sí?
¿Por qué?
- Porque me apetecía hacer algo menos tecno, quizá
estaba saturado de todo el electro-clash de la época, o porque
desde hace un tiempo llevo escuchando mucha música acústica
de los setenta, tipo Jimmy Webb... yo que sé. Simplemente
salió así. Llame a mi amigo Paco Tamarit -del maravilloso
grupo Serpentina- y le propuse que me acompañara para darle
el toque de guitarra acústica que las canciones necesitaban.
El aceptó encantado y creo que ha quedado muy bien. Le da
un brillo especial al disco que ayuda a diferenciarlo de los demás.
¿Y si afirmo que
también es tu álbum menos melancólico, me equivoco?
- No, tienes razón, aunque hay de todo. Hay algunas canciones
vitalistas como "Cuando besó a la cosa del pantano",
" ¿Qué sabe usted hacer?" o "Miskatonic
Universidad" y otras más intimistas como "Flora
Rostrobruno" o "Determinista".
SOLEDAD
Y AURORAS BOREALES
Te has atrevido a salir del armario de Intonarumore [nota: su propio
estudio casero] para echarte en los brazos de Dani Cardona y su
Estudio 54? ¿Fue una buena experiencia, repetirás
aventura foránea?
- Siempre que pueda y me lo permita el presupuesto. Dani Cardona
es el primer ingeniero de sonido con el que me he sentido realmente
cómodo, y eso es raro. Entendía lo que yo pretendía
conseguir y se adaptaba a ello, haciendo su trabajo de una manera
muy profesional. Una maravilla. De todos modos, en Estudio 54 se
grabó solamente lo que necesitaba micro -guitarra y voces-.
Lo demás ya lo llevaba grabado de casa. Así que Intonarumore
también tiene su papel en "Todas las estrellas".
El último hombre vivo
es, tal vez, la canción de crítica social más
clara que hayas escrito.
- Para mí es la canción que define la adolescencia,
relata una situación de completa extrañeza con los
zombis (los adultos), con el mundo de los adultos y sus reglas.
El protagonista es ese adolescente que jura que nunca se convertirá
en un zombi.
Lo cierto es que el protagonista
de Estación espacial
puede llegar a dar envidia. Pero, ¿no acabará aburriéndose?
¿Qué hay de la acción?
- En este caso, esta persona ya ha tenido mucha acción en
su vida y lo que necesita es una especie de retiro, un ‘alejarse
para enfriarse’, que se dice. Y lo lleva a cabo refugiándose
en la MIR, convirtiéndose en observador de auroras boreales.
¿Crees en el determinismo,
como el protagonista de la canción (Determinista)?
- No, yo no me río del libre albedrío, como se dice
en esa canción. Esta persona usa el determinismo como excusa
para no echarse la culpa de sus fracasos. Diciendo ‘está
todo escrito’ se libera de ser parte activa en la relación
rota de la que se lamenta. El determinista de esta canción
es un cobarde.
Cuando
besó a la cosa del pantano me parece magnífica,
pero creo que Flora Rostrobruno
es la mejor canción del disco, pese a que sabes que tu faceta
más acústica, aún gustándome mucho,
no es mi preferida. Pero mira, una vez sí y otra también,
me eriza la piel.
- Es mi canción favorita del disco. Por su arreglo -sólo
piano y voz- y por la historia/ cuento sobre la desdichada bruja
a la que le asaltan un mal día los sentimientos maternales.
Quizá siendo mala hubiera durado más, pero no le tendríamos
tanto cariño.
¡Miskatonic
Universidad es Parade haciendo doo-wop! ¿Te gusta
ese estilo? ¿Grabaste tú todas las voces?
- El doo wop es el único género. Soy muy fan de grupos
como los Moonglows, Dion & the Belmonts, The Skyliners y un
largo etcétera. Esta canción es un homenaje, un pequeño
juego que rinde tributo de una forma muy humilde a lo que muchos
grupos de doo-wop consiguieron hace ya 50 años. Intenté
que un grupo español del género la cantara pero no
pudo ser, así que la dejé tal cual, haciendo 'overdubbing'
y cantando todas las voces.
Verás, mientras
estoy enfrascado con la entrevista, me llaman para cerrar otra con
Squizoo, por e-mail me recuerdan que no me cuelgue con la de Sr
Chinarro y esta mañana le he hecho una a Le Punk. Como eres
medio mago, te pediré consejo: ¿tienes algún
remedio para evitar mi cada día más inminente esquizofrenia
sonora?
- Un retiro a la Estación Espacial Internacional. Aunque
tal como están las cosas últimamente, con astronautas
asesinas por amor, no sé si te hubiera servido de mucho.
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- Todas las estrellas está
publicado por Spicnic.
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