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20/02/06
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| Susheela Raman durante su
concierto en el Auditorio (foto: E. Martínez-Bueso) |
INDIAN LOVE
Una sensibilidad extrema, una enorme intensidad
en la interpretación y una sensación dominante de
armonía, de paz, diré más: de espiritualidad.
He aquí algunas de las claves del delicioso concierto de
Susheela Raman, una cantante que, por otra parte, maneja con gran
aptitud, mimo e inspiración una paleta de registros vocales
ciertamente amplia.
La ecuación del poco avezado se basará
una vez más en el tópico: vocalista inglesa de ascendencia
hindú que juega en las ligas de la world music, no me digan
más: asian underground. Craso error, rotundo. La
propuesta de Raman fusiona tradición del sur de la India
con música occidental, pero ni suena urbana ni presenta elemento
o intención ‘clubber’ alguno. Antes al contrario,
su inspiración occidental la toma del soul más sosegado,
del pop, del blues menos humeante y del jazz sedoso.
Con un cuidadísimo tratamiento de los
ambientes, elaborados con precisión y cariño de miniaturista
por su guitarrista, arreglista, productor y pareja emocional Sam
Mills -una suerte de Robert Fripp rejuvenecido-, Susheela propone
una inmersión en un universo limpio, elegante, cálido,
pacifista y rebosante de buenas vibraciones, aunque no siempre amable
si atendemos a las formas.
El fondo sí que lo es. De hecho, si
la música suele tener la capacidad para transportarnos a
determinados lugares, la de la autora de “Music for crocodiles”
lo hace más bien a dimensiones. Créanme que no resulta
complicado embelesarse con su interpretación y dejarse llevar.
Una especie de sesión de meditación, más sofrológica
que hipnótica, cambiando la música de pajaritos por
un auténtico torrente de sensualidad. ¿Vale decir
también de amor o sonará demasiado cursi?
No cuajó su intento de hacernos mantener
un ‘om’ durante una pieza, éramos pocos y tímidos,
pero sí que lo hizo, y de qué modo, su repertorio
basado en su última y citada entrega “Music for crocodiles”
(“Light years”, “Meanwhile”, “The
same song”, “What silence said”, la adaptación
del tradicional hindú “Sharavana” -cantada en
tamil- o “L’ame volatile”, ahora en francés).
También sonaron cortes de sus dos entregas
previas, como fue el caso de “Bolo bolo” o “Sarasa”,
amén de sendas versiones que delatan su buen gusto: “Song
to the siren”, de Tim Buckley, así como “Save
me”, de la singular y reivindicable Joan Armatrading.
Insisto, un concierto de una textura y sensibilidad
especiales, en el que ese abismo llamado silencio -hay que ser grande
para flirtear con él- se convierte en un importante aliado.
Después de ver a Susheela Raman me apetece poco o nada lidiar
con el tráfico, los reproches y el estrés. Así
que me voy a pasar el día a Cabo Cope. Si todavía
existe.
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FICHA
Concierto: Susheela Raman. Formación:
Susheela (voz), Sam Mills (guitarras, efectos) y Djanubo Dabo (tabla).
Lugar: Auditorio Víctor Villegas, sala M. A. Clares. Calificación:
Muy buena..
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