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20/11/06
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| Willy
DeVille en Cartagena
(foto: Pablo Sánchez)
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EXISTENCIALISMO DE CARRETERA
¡Hostia, qué grande es Willy DeVille!
Disculpen el taco, pero intento escribir otra exclamación
y mi word no me deja. Coloco el puntero encima y me aparece un letrero
que reza 'coherencia, amigo'. Es un procesador de textos con actitud,
así que acepto e insisto: ¡hostia, qué grande
Mr. DeVille!
Previamente -menos mal- habían tocado
los germanos Tok Tok Tok, neo soul agradable e inocuo, pero cuando
el flaco Willy apareció en escena caminando con chulería
lynchiana -de David Lynch-, pantalón y chaleco negros, melena
lacia recogida, botas de tacón cubano y pendientes turquesa,
y desde el borde del escenario oteó el aforo con la mano
como visera, ya se intuyó algo importante.
Se confirmó con los primeros acordes
y, tras su respuesta a las primeras peticiones y aclamaciones ("tranquilo
-en español y pronunciando la u-, es el último show
de la gira, no tenemos nada que perder"), no cupo opción
a la duda: aquella iba a ser una noche señalada.
Apoyado sobre su taburete y fumando un pitillo
tras otro, Willy DeVille convirtió el Teatro Circo en un
club de Nueva Orleáns. Pasen y beban. Lo hizo desgranando
con su voz rota, arrogante, nasalizada y peligrosa una extensa sucesión
de títulos de su discografía salteados de clásicos
del rock and roll, el blues, el soul y la onda 'american-crooner'.
Desbordante romanticismo de barrio bajo. "Heartbreak
hotel" hundida en las profundidades del pantano, intimidatoria
"Spanish Harlem", dolientemente borrachas "Really
don't want to know" y "This is the way you make a broken
heart", enternecedora "Save the last dance for me",
imparable "Rockin' pneumonia and the boogie-woogie flu",
simplemente maravillosa "Mixed up, shook up girl", de
su primer álbum como Mink DeVille.
Willy DeVille es mucho más que un veterano
de aspecto pintoresco, por sus venas corre la esencia sin adulterar
del rock and roll. De ese rock decadente que transcurre entre callejones
secundarios y clubes de carretera. Entre rótulos de neón
con alguna letra apagada y orgullosos perdedores sumergidos en alcohol
y brumas de cigarrillo.
Entre Elvis, Tom Waits y un improbable Dean
Martin de motel. Todo ello narrado con una voz poderosa -entre la
seducción y la intimidación-, una presencia apabullante
y una actitud que es puro existencialismo rock… et voilà:
la grosería del inicio. Corregida, explicada y aumentada.
Tremendo final para una vigesimosexta edición del Festival
de Jazz de Cartagena ciertamente brillante.
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FICHA
Concierto: Willy DeVille Trio + Tok Tok Tok
(26 Jazz Cartagena). Formación: Willy DeVille (voz, guitarras),
Dave Keyes (contrabajo) y Darin 'Doctor' Brown (piano). Lugar: Teatro
Circo, 18 de noviembre. Calificación: Excelente.
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