|
21/12/06
 |
Diego
Cantero (foto: A. Palazón) |
<<REIVINDICO
EL NUDISMO DEL SENTIMIENTO>>
La Verdad ofrece el último
álbum del cantante murciano a un precio excepcional (22,
23 y 24 dic)
Se ha convertido en pocos años, no sólo en el máximo
exponente de la canción de autor, sino en uno de los compositores
e intérpretes más destacados del panorama musical
de la Región de Murcia. Diego Cantero
(Molina de Segura, 1982) ofrece en "Toma", su última
entrega discográfica, una colección de canciones que,
más allá de su variedad de registros, muestra a un
autor certero, a un cantante notable, a un creador inspirado, a
un artista 'con algo que decir'.
Cantero no es flor de
un día. Ya desde sus inicios, siendo apenas un adolescente,
sorprendía su capacidad para transmitir, para emocionar.
A este talento acaso innato hoy le añade una solidez barnizada
en mil y un escenarios.
Para que una oferta como ésta -disco, concierto exclusivo
y sorteo de guitarra, todo por sólo 3.95- sea una realidad,
hace falta la buena disposición de todas las partes. Así
que, en primer lugar, nuestro agradecimiento.
- Sentimiento recíproco. Es muy fácil
tratar con buenas personas, admiro la transparencia y la bondad.
Para mí esta promoción es el gran regalo de Navidad,
un verdadero placer. Gracias.
Sólo tienes 24
años y ya cuentas con tres discos publicados. A eso se le
llama precocidad.
- De niño no quería ser astronauta,
bombero o futbolista. Siempre me imaginé haciendo música,
así que ya me ahorré un buen trecho. Luego fue cuestión
de
hacerlo comprender en casa y empezar a currar. He tenido la suerte
de obtener reconocimiento desde pronto y de contar con la ayuda
de Antonio Palazón y Javier Arabit, mis sanchopanzas
desde que empecé a componer. Todo eso me allanó el
camino.
A diferencia de los dos
primeros, autoeditados, este último álbum ha contado
con edición y distribución a gran escala. ¿Es
muy diferente trabajar de manera autogestionada a hacerlo con una
compañía importante?
- Hay diferencias. Cuando trabajas con una
compañía discográfica los objetivos son bastante
más ambiciosos, con lo cual se necesita el trabajo de mucha
gente y es imposible controlar todas las decisiones, entre otras
cosas porque la mayoría de asuntos de la industria no me
interesan. Esto me permite dedicarme a componer y a tocar, que es
mi verdadero objetivo. El trabajo autogestionado es absolutamente
artesanal, con la magia que eso conlleva. Me gusta haber estado
en ambos lados, me ayuda a valorar todo mejor.
Eres la punta de lanza,
el máximo exponente de la canción de autor en la Región
de Murcia. Una generación de autores que se caracteriza por
su escasa ortodoxia.
- En Murcia hay gente que hace canciones sin
premisas, creo que eso es lo
principal. Gente que cree en el concepto de canción en sí
misma, bebiendo de muchas corrientes pero filtrando por ellos mismos.
Esto hace que se valore esta generación también fuera
de la Región. Me siento afortunado de vivir aquí y
de formar parte de esta escena.
Siempre te ha gustado
jugar con diferentes registros compositivos. "Toma" es
un buen ejemplo de esta versatilidad formal.
- A eso me refiero cuando hablo de canción,
porque un día te levantas flamenco o tanguero o punki. Hay
que jugar con la música sin limitaciones. Trato de escuchar
bastante música y dejarme contaminar por todo, luego compongo
y dejo que fluya. A la hora de grabar, la producción me permite
darle coherencia al conjunto. Me permito vestir la canción
de varias maneras hasta que encuentro la que más me llega.
Has
ganado casi todo lo ganable: Creajoven, Murcia Joven, Cantigas de
Mayo, Amplificador 5 Estrellas... Curiosamente algo en lo que coincides
con los protagonistas de la primera entrega de la colección
'Apoya tu escena', Second. ¿Son los concursos la mejor vía
para darse a conocer?
- Es una manera de empezar, te motivan para
trabajar. Conoces gente que está en tu misma situación
y si ganas, pues encima te llevas un dinero. Por otro lado está
la parte menos grata, la competitiva, pero no existe un aparato
que mida la calidad de una canción, así que es cuestión
de tomarse el resultado como una lotería y disfrutar de todo
lo demás. A mí me ha ido bien, me han resultado una
bonita experiencia.
Recuerdo
nuestra primera entrevista para La Verdad. Tenías sólo
17 o 18 años, pero me sorprendió positivamente tu
claridad de ideas y la vehemencia con que las defendías.
¿El inconformismo sigue siendo un buen motor?
- Creo que es bueno ser crítico y mantener
un criterio propio. Si algo me parece injusto o no estoy de acuerdo,
pues lo digo. Estoy en contra de las úlceras.
¿Sigues
componiendo a partir de una idea inicial que quieres expresar?
- En ocasiones trato de contar una historia
partiendo de una idea, aunque últimamente prefiero dejar
más espacio a la interpretación. Construir frases
que me digan algo, a veces un tanto al modo de la escritura automática,
e ir cazando las que me interesan. Que cada cual pueda luego hacerlas
suyas y entender lo que le apetezca.
"Puede
que si guardo en mi mochila lo bonito de esta vida nunca sea para
mí" (Maraca y tambor) y "Temo darme cuenta
que olvidé cerrar los ojos cada vez que iba a soñar"
(Utopía del desecho). ¿La utopía es
algo cierto?
- Creo que sí, que hay utopías
realizables, que es bueno pensar en imposibles que a veces dejan
de serlo. Creo, aunque pueda sonar panfletario, que otro mundo mejor
es posible.
Aparte
de voz, textos y melodías, siempre me ha parecido especialmente
destacable tu capacidad para manejar las emociones. ¿Cuál
es la clave: actitud, intensidad, ética compositiva?
- Para intentar transmitir en un concierto
lo primero es creerte lo que cantas. Antes de subir a un escenario
me emociona ver que hay gente que ha decidido dedicar su noche en
ir a vernos, durante la actuación intento devolver todo el
agradecimiento que siento. Cuando noto que lo reciben y me lo vuelven
a enviar se crea un vínculo mágico. Los conciertos
los hace la gente.
"Si
hay algo malo en esto de cantar es que no guardo nada dentro /y
esta humedad me empieza a helar los huesos" (6 x 8).
A la hora de componer, ¿sólo cabe desnudarse?
- A veces cuesta cantar o componer alguna
canción porque en ese momento te vuelves vulnerable, pero
creo que es lo único que tiene sentido, además de
una buena terapia. Reivindico el nudismo del sentimiento.
--------------------------------------------------------------------------------------------
-
Web
de Diego Cantero.
|