| 22/02/08
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M Clan |
LO QUE DICTE EL CORAZÓN
Y en el séptimo
álbum -octavo si contamos "Retrovisión"-
descansó. O más que descansar, se paró y miró
hacia su interior para completar la gran obra. A M
Clan se le han quedado pequeños los discos de canciones
sin más, aunque sean buenos discos de buenas canciones sin
más.
La búsqueda del
single, de puro redondo, ya les resbala. Así que se pararon,
reflexionaron y decidieron hacer lo que el alma les pidiese. Y lo
que les demandó fue escribir las Memorias
de un espantapájaros, el disco que verá
la luz el próximo día 26 y que ofrece una perspectiva
mucho más abierta, más profunda y global, de un grupo
que ha elaborado su disco como una obra casi conceptual.
Una obra en la que hay
que hurgar en las heridas o presentar la dimisión. Abordo
a Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez untando crema en la cicatrices.
Si alguien pensaba que
M Clan era un (buen) grupo incapaz de sorprender, le toca abrir
la boca doble. Memorias de un espantapájaros
es un álbum de estética otoñal, que gira en
torno a la soledad, y que se maneja por carreteras de intensidad
dramática, de desgarro emocional, de oscuridad ambiental.
"Tras la publicación del recopilatorio,
Tarque y yo nos reunimos y decidimos tomar otro camino. Hasta que
no tuviésemos necesidad de decir cosas que nos saliesen directamente
del corazón, no haríamos otro disco. Cuando le dijimos
a la compañía que no queríamos fechas, que
podían tirar los calendarios a la basura, nos miraron con
preocupación. Pero nos daba igual, había llegado el
momento", señala Ricardo.
"Ocurrió
que por esas fechas empecé a escribir montones de poemas.
Sin pensar que pudiesen convertirse en letras de canciones, sin
otra intención que la de escribir mis sentimientos. La técnica
es diferente, la calidad literaria es mayor y además te atreves
a mirar más adentro y a usar un vocabulario más osado.
Cuando hay expectación sobre algo, la creatividad se coarta
inevitablemente. Y mira por donde, al final aquellos poemas han
sido la base de las letras del disco. Pero estaban antes, existían
por sí mismos", concluye Carlos.
CAROLINA
SE HIZO MAYOR
Supongo que se puede afirmar que Memorias
de un espantapájaros es un disco de madurez,
sea lo que quiera que signifique eso. ¿No sintieron la tentación
de jugar a los adolescentes perpetuos? Sin caerse de los cocoteros,
esto sí. "Claro, pero ese es un
juego muy peligroso, porque no es verdadero. No puedo hacer una
letra como "Carolina" otra vez. Hay que intentar reflejar
quien eres en cada momento. No quiere decir que ya no me guste lo
anterior, es una simple cuestión de coherencia contigo mismo",
apunta Tarque.
Y este disco, más
sobrio, con más identidad propia, ¿no podría
llegar a desconcertar a los fans de M Clan
que buscan el single redondo? "No",
se anticipa Ricardo con rotundidad. "Nuestros
verdaderos seguidores son gente que a la que le gusta la música,
gente que sabe apreciar la riqueza no sólo de nuestros singles.
Creo que van a apreciar los textos, la intensidad, la sinceridad
y el sentimiento con que está hecho el disco. Además
de lo extraordinariamente bien que ha cantado Tarque".
Carlos sale al quite,
con cierta modestia. "Bueno, sí
que hay registros vocales nuevos, más graves... No sé,
al ser letras un poco más serias o poéticas, quizá
esté cantado con un sentimiento especial. Me satisface poder
ofrecer cosas nuevas después de tantos años".
Que nadie se alarme,
Memorias de un espantapájaros
es un disco de rock. No de rock'n'roll ni de rock juvenil, pero
tampoco es preciso cortarse las venas para entenderlo. "Claro,
claro, tampoco es que nos hayamos vuelto cantautores o que nos hayamos
pasado a hacer post-folk suicida. Hay canciones con un sentimiento
muy rock, muy de peligro. Pero es que no queremos ser los Hombres
G. A ellos les funciona porque, no sé, tendrán una
eterna adolescencia o han encontrado una fórmula. Pero nosotros
no debemos ni queremos ir por ahí", matiza el
excepcional vocalista.
QUE
SE LLAMA SOLEDAD
De acuerdo, pero ese cambio del que hablamos está ahí
y es notorio. M Clan como grupo rotundamente
personal, que maneja las influencias que le place -las hay de los
Who y de 091, del soul, la psicodelia, el folk-rock y hasta un punto
de hype-rock en "Amor universal"- y suena exclusivamente
a M Clan. "Era
una de las cosas que me preocupaban, saber si éramos capaces
de transmitirlo. Si se apreciaría ese cambio en los textos
y en la actitud del grupo. Por eso hemos cuidado mucho la portada,
las fotos, toda la estética. Y también estamos preparando
una puesta en escena acorde con el contenido", explica
el guitarrista.
Me como el papel. Carlos
Raya produce el disco pero ya no estará en directo, sustituido
por Prisco. "Raya no tiene tiempo, está
liado con Fito. Él quería tocar en la gira, pero no
podemos estar pendientes de sus compromisos. Ha hecho un gran trabajo
de producción" (Ruipérez). "Ese
concepto tan odiado que era el disco conceptual, el álbum,
está de algún modo presente en este disco. Las canciones
tienen vida propia, pero cada una engrandece a la otra. Hay un sentimiento
a lo largo de todo el disco, que es lo que lo hace interesante como
obra" (Tarque).
Finalizo: Más
que melancolía, que la hay, Memorias
de un espantapájaros habla de la soledad. Alguien
dijo que en el fondo de todo siempre está la soledad. Igual
estoy filosofando de más. Carlos sale al quite. "No,
pero es que en realidad es así. Todos estamos solos. La soledad
es una compañera continua e inevitable. A lo largo de todos
estos poemas hablo de esto, quizá para exorcizarlo o para
quitarle gravedad. El espantapájaros es un personaje que
representa la soledad. No estoy pidiendo auxilio, sólo reflexiono
sobre ello".
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- Memorias de un espantapájaros
se publica el 26 febrero a través de Dro
Atlantic.
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Web
de M Clan
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