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22/03/02
Joe Meek fue un personaje
excéntrico y genial, una suerte de mezcla improbable entre
Phil Spector y Ed Wood, que desde 1959 compuso, grabó y sobre
todo produjo un montón de grandes canciones a las que infirió
el peculiarísimo sonido que extraía de El Laboratorio,
su estudio, en el que no dudaba en hacer grabar a los artistas desde
el lavabo o la escalera.
Hasta que en 1967, justo el 3 de febrero (el día
que murió Buddy Holly), decidió quitarse la vida,
no sin llevarse como acompañante a su casera, que al parecer
era un tanto tremenda.
Treinta y cinco años después, el sello
Spicnic
(Madrid-Albacete-Murcia), deudor de su peculiaridad, le rinde un
homenaje con este álbum que incluye 19 canciones de otros
tantos artistas afines al sello.
Lo mejor llega firmado por Meteoro
(Como Eddie es excitante rockabilly
desde el futuro), Parade (enorme instrumental
de su cosecha para un tema de Spook), J'aime
(Little baby es una delicia
de cadencias acústicas) y Sukiyaki,
quienes entregan un sorprendente Me haces
llorar en clave de electrónica bella e intimista.
En la zona de destacados hay que colocar a Tornasol
(con esas voces espectrales tan Meek-style) y Los
Caramelos, además de unos ultrapop TCR
(linda adaptación de una canción de The Beat Boys),
el placer añadido de escuchar la última canción
de Los Fresones Rebeldes o a Timotea
y Tongolo, enunciado bajo el que subyace el talento de Isa
Iluminados y Nacho Canut.
Telstar (The
Tornados) abre y cierra de la mano de Jet
7 y Los Brujos un disco singular,
variado y altamente recomendable.
- web
de Spicnic
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