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12/11/01
El Mus, Jesús, Raúl, El Rey y César
El Hijo del Fugao. Traficantes del Ritmo,
qué pasa. Una de energía, dos de rima, tres de ritmo,
y cuatro de flow. Un peta, panchitos y un tercio y cuando no haya
pan, tortas. ¿Fuiste tú, el que ha pulsado el play
de guay? Ah bueno...
Pues tal que así las gastan Traficantes
del Ritmo (TDR), el grupo murciano que, con la pasta del
tercer premio obtenido en el Murcia Joven 01 se marcan un debut
de siete cortes en los que predomina el hip-hop (los textos rapeados),
si bien con un envoltorio que deambula entre el rock setentero (Cuestión
de tiempo), el funk vacilón (Mentiras
por verdades), o el acaso más previsible rap-metal
(No hay marcha atrás).
El disco en general alcanza un nivel considerable,
más cuanto mayor es el espacio con el que César puede
escupir sus textos chuletas y punzantes pero siempre positivos;
cuanto mayor es la dedicación a generar atmósferas
en lugar de quedarse en la superficie de la contundencia, como en
el caso de la muy notable Tú, sí,
tú.
César, quien ya publicara con Más Káñamo,
demuestra que "aunque mi estilo no sea muy recio / lo aprecio
lo suficiente / para seguir siendo tan necio". Fino o recio
es el suyo propio, el que lleva el mando de una nave (TDR) que llega
a buen puerto, una dársena donde no hay espacio para los
"listillos MCs de bocadillo". Es su turno.
Yo soy ahora quien disfruta
Soy yo quien tiene la batuta
Yo soy el de la rima bruta
Con mensaje sano como la fruta.
Los demás a la cola, a aguardar su turno. Así
son las cosas, hermano.
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