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26/07/07
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| Cirkus
en La Mar de Músicas
(foto: Pablo Sánchez del Valle)
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LOS ANDROIDES TAMBIÉN
BAILAN
Supongo que todos teníamos claro que
Cirkus no era Neneh Cherry Band, pero
incluso quien se acercase hasta el Patio de Armas con esa errónea
idea debió acabar entusiasmado ante el derroche de talento,
sensualidad, comunicación, energía y buenas canciones
del proyecto inicialmente creado por Cameron McVey (Massive Attack,
Portishead, Tricky) y Karmil (Missy Elliott, Jamelia) y consolidado
con las voces de Lolita Moon y, por supuesto, la gran Neneh Cherry.
Cirkus ofreció el concierto que La Mar
de Músicas 2007 necesitaba, el que estábamos esperando
pero se resistía a llegar. Un show original, sugerente, dinámico,
que mostró de manera contundente que modernidad y diversión
no tienen por que estar reñidos. Es más, que no deben
estarlo. Que se puede ofrecer algo fascinante sin caer en el guayismo
-de guay-. Ver la intensidad con que viven su concierto Cameron
y Neneh, con lo que han sido y son, resulta estimulante.
El grupo dirigido por McVey no inventa la pólvora,
entre otras cosas porque él ya lo hizo a mediados de los
noventa con aquella extraordinaria cosa llamada trip-hop. Lo que
propone ahora es partir de ahí, modelar aquellas texturas,
difuminar sus lindes y añadir encantadoras melodías
pop a la mezcla de soul, hip-hop y dub que conforma la base de sus
canciones. A ello hay que añadir el logrado tratamiento de
unas atmósferas sobre las que las melodías flotan,
emergen, se rebelan o se desvanecen.
Melodías pegadizas, como en esa Cutting
out a career en que Lolita Moon canta con aparente ingenuidad
de niña perdida entre bosques de neón. Pop adorablemente
bailable como el de Time for the whistle,
con los cruces vocales de Neneh, Lolita y Cameron elaborando un
tobogán que converge en la pista de baile. Ambientes enfermizos
como los del future-soul de Starved,
donde las voces sensuales pero inquietantes deambulan entre pasajes
industriales que parecen directamente extraídos de 'Blade
Runner'. Definitivamente, los androides también bailan.
Su único álbum publicado, el
recomendable Laylow, conformó
el grueso de un repertorio que gana en directo. Como debe ser. Y
ojo, que cuando les entra la vena punk casi le prenden fuego al
escenario. Ya digo que Cirkus gustan de generar atmósferas
improbables, pero cuando miran de frente y estiran la pierna, más
vale protegerse el bajo vientre. Bueno, sobre todo George Bush,
a quien dedican You’re such an asshole,
una canción de melodía adictiva sobre fondo de teclado
rocksteady, pero cuya letra sería digna de los Sex Pistols.
No parece muy querido entre la comunidad musical
internacional el Señor de la Guerra, pues darle cera se ha
convertido ya en un tópico de esta edición del festival.
Cirkus le dedicaron siete canciones, pura chanza. Incluida la adaptación
de Old man, de Neil Young,
en el último bis.
No me voy a olvidar del elogio a Neneh Cherry.
Cirkus funciona de manera grupal e incluso la sueca se coloca inicialmente
en un segundo plano, pero oiga, abre la boca el cielo se deleita.
Cameron es el eje, Karmil el lugarteniente, Lolita tiene más
peligro que una caja de bombas con su bella voz alta de adolescente
malcriada, pero Neneh… Oh, Neneh es la brillantez. Sensual,
carnal -¡cómo se mueve!-, en cuanto a su actitud escénica,
pero sobre todo vocal. Su garganta juega con los elementos -tierra,
aire, agua, fuego- como el gato con el ratón. Muy grande
Cherry, muy grande Cirkus. Lástima que el concierto no durase
media horita más.
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FICHA
Concierto: Cirkus
(XIII La Mar de Músicas). Formación: Cameron McVey
(voz, moduladores), Neneh Cherry (voz), Lolita Moon (voz, teclado),
Karmil (programaciones, DJ, guitarra), Jon Stogren (bajo) y Tomas
Nordstrom (batería). Lugar: Patio de Armas, 24 de julio.
Calificación: Excelente.
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