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26/08/04
Los cartageneros Kante Pinrélico
son una de las bandas más apasionantes, arrolladoras, estimulantes,
salvajes y, sí, también divertidas surgidas en la
Comunidad de Murcia en los últimos 20 años. ¿Exagero?
¿Y qué, algún problema? Ah vale...
Formados a mediados de los ochenta y desaparecidos
(entre la niebla) poco después, han conseguido generar un
estatus de culto a su alrededor, gracias a su punk-rock (o dark-punk,
mejor) influenciado por Parálisis Permanente, Sex Pistols
y el after-punk británico, así como a sus esporádicas
y sonadas reapariciones.
Ahora han vuelto definitivamente y presentan este
EP de cinco cortes, a modo de adelanto de lo que será su
próximo elepé. Pero venga ese prometido álbum
o no, ya se ganaron la gloria -perdón, el averno- con estas
cinco muestras de pura dinamita.
Colmillos largos,
la canción que abre y da título al disco, es un temazo
en el que las guitarras con flanger de Juan y el piano invitado
de Antonio (Esa Extraña Sonrisa) generan la neblina necesaria
tras la que el protagonista declare su anormalidad.
Jennifer incide
en la atmósfera oscura, mientras que las demoledoras La
canción del gorrón y Hal
9000 (mp3)
son directamente dos de los mejores trallazos de puro punk-rock
que he escuchado en un grupo español en mucho tiempo. Vamos,
que si su agresividad contenida no te tensa los músculos,
amigo, los efectos de la radiofórmula son ya irreversibles.
El disco se cierra con uno de sus clásicos
maqueteros, Si me faltas tú,
la 'romántica' historia de un amor marcado por el plástico.
No quiero cerrar estas líneas sin apuntar mi admiración
por la manera de cantar de Pepe, con algún giro prestado
por Eduardo Benavente y Johnny Rotten, pero único en su dicción
y abrumadora expresividad. Eso sí, en 'La Academia' hubiera
durado un cuarto de hora. Otro punto a favor, sin duda.
¡Que les pongan una calle (apartada y con poca luz)!
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