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26/09/05
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| Benjamin (i), María
y Tonny: La Crème (foto: Lost Imperdible) |
<<NO
SOMOS REVOLUCIONARIOS, SINO REALISTAS>>
Me pongo a buscar enunciados
resultones, a la par que significativos, para definir la actitud
de La Crème Records y el primero
que pienso es el consabido 'do it yourself' (hazlo tú mismo)
original del punk. Válido pero incompleto, así que
apuesto otras dos neuronas a cambio de aquél de La Bola de
Cristal: 'sólo no puedes, con amigos sí'. Y el círculo
se completa.
¿Es un sello,
una asociación, un colectivo, una promotora, una asesora?
Bueno, es La Crème y dos de
sus principios básicos son unión y autogestión.
Me caen bien. Les invito a una caña.
"Todo
comenzó con la autoedición del disco de Clom",
comenta Benjamin, francés afincado en Murcia y cantante de
esta banda. "Viendo los precios que nos
pedían, optamos por crear la marca y editarlo nosotros mismos.
El nombre es irónico, llamarnos 'la crema' con las dificultades
que supone tener un sello aquí".
"Después
-continúa Ben- empezamos a trabajar
con la PAE (Plataforma de Autoeditores), que reúne ya a 37
sellos o artistas. Pero todavía no hemos acabado de ver las
ventajas de estar ahí, porque es muy de Barcelona. Hacen
más bien un trabajo de tutoría y concentran la publicidad
de las autoediciones".
La
Crème son Benjamin, Lola, María y Tonny, además
de los propios grupos que publican con ellos, quienes se implican
en mayor o menor medida según sus deseos y aceptando una
filosofía básica y con escasas normas. "En
realidad más que un sello, La Crème es un colectivo
en el que toma parte todo el mundo, todos se implican, no vale con
dejar tu disco para editarlo y vale. Porque el colectivo ahora mismo
edita, pero también organiza conciertos, eventos, asesora,
crea imagen corporativa, diseña el arte... Es decir, nos
adaptamos a las necesidades del grupo. Estamos en trámites
de constituirnos como asociación a escala nacional",
señala Tonny.
Bajo la tutela del sello-colectivo
se encuentran nombres más o menos significativos, como los
de Urban Castle Magic, Nahia -con un álbum que verá
la luz en los próximos meses-, Zanzibar Sunset Club, los
alicantinos Dirección Prohibida y Vértigo, etc. ¿Aceptarían
a un grupo que sólo buscase una licencia para poder publicar?
Parece un asunto complejo, en el que creo observar a Ben un tanto
reacio. "La historia ha crecido mucho.
En un principio se trataba de darle la posibilidad de autoeditarse
a quien quisiera, siempre con un mínimo de calidad. Si un
grupo nos propone sólo editar con nosotros, se habla y es
posible que se acepte, aunque no coincidan con nuestro criterio.
La Crème tiene una filosofía, pero también
defendemos la libertad, la independencia de cada grupo. De momento,
existe la posibilidad de editar aunque no pasen a formar parte total
del colectivo".
Una de las características
de los grupos de La Crème es
que suelen funcionar al margen de la SGAE -no son socios ni registran
sus canciones a través de la que es la principal gestora
de derechos de autor- y en cambio se acogen al copyleft, un sistema
legal que permite a cualquiera la reproducción de la obra,
siempre que no haya ánimo de lucro y se cite al autor. ¿Aspecto
innegociable, este? "No lo es, aceptamos
la independencia de ideas de cada grupo, pero es un asunto espinoso.
Porque, mira, todo el mundo que edita cobra un dinero. Si nosotros
no lo cobramos es porque entendemos que vas a entrar en una dinámica.
Te ahorras un dinero, que en realidad va a servir para invertirlo
en tu beneficio", apuntan entre Tonny y Benjamín,
antes de poner las diéresis sobre las úes.
"Si
vas a entrar en La Crème y te vas a implicar, entendemos
que hay una serie de ventajas. Vas a poder hacer conciertos, vas
a tener cobertura mediática, asesoramiento, apoyo... Entonces
la idea que tenemos es que no vas a pagar SGAE y vamos a estar contigo
y vas a tener derecho a opinar dentro del sello, etc. Ahora, si
lo único que quieres es tener tus discos en la mano para
poder trabajar con ellos y seguir tu vida, pues estás relacionado
con el sello, vas a ser otra referencia, pero nada más".
TIEMPOS
NUEVOS, TIEMPOS (NO TAN) SALVAJES
Adaptarse a la realidad o morir. Ésta parece una premisa
a la que, seguramente con más lentitud de la deseable, discográficas
y gestoras de derechos comienzan a adaptarse. Hasta el punto de
que la todopoderosa -y un tanto soberbia, en mi opinión,
acaso por estar más cerca del editor que del autor- SGAE
anda ofreciendo un nuevo producto -producto, así lo llaman-
para fomentar el copyleft. Hay que asociarse hasta con el enemigo,
todo antes que perder poder. "Si la música
se entiende exclusivamente como un negocio, supongo que la SGAE
es importante. Pero para grupos noveles alejados de los centros
de poder de la música, sobra totalmente", afirma
Ben.
"Esto
es una labor más cultural -argumenta Tonny- y
creo que con la tendencia que hay ahora, cada vez más tecnológica
de la vida, ese cambio de filosofía es muy importante. Respetamos
que se pueda vivir de editar discos, de distribuirlos, de venderlos,
pero pensamos que eso está en extinción tal como lo
conocemos ahora. Entonces nos parece fundamental ese cambio de mentalidad,
de decir tú eres un artista, un creador, tu obra es tuya,
los derechos son tuyos y ni siquiera necesitas que un sello tenga
tus derechos para que puedas tocar, sonar en la radio, para que
puedas ser conocido, hacer una gira...".
Es de suponer que este
tipo de actuaciones, digamos individualizadas, si pretenden hacerse
de modo legal, requieren un 'papeleo' considerable. "Así
es. Necesitas un contrato para cada cosa: edición, distribución,
etc. Pero es que aquello de los contratos de dos discos en tres
años y tal, esa es otra de las fórmulas que entendemos
que están caducas. Lo que procede es adaptarse a las necesidades
del grupo. Ellos nos dicen lo que quieren y nosotros les ofrecemos
las soluciones posibles".
¿Por ejemplo?
"Pues por ejemplo el caso de Nahia. Quieren
publicar un EP a final de año y en marzo el álbum.
Hemos estimado un coste y vamos a trabajar para conseguir ese presupuesto,
con actuaciones -a través de un management fuerte-, merchandising,
patrocinadores. Nosotros vamos a facilitarles los modos para conseguir
ese dinero, con unos métodos de actuación, pero el
dinero es suyo", señalan los componentes de La
Crème.
Vale, pero... ¿Cómo
llegan los discos a las tiendas? "Tenemos
firmada distribución con Tipo y FNAC y aparte nosotros tenemos
nuestro catálogo a escala más underground, pero conectados
con otros colectivos y plataformas independientes".
¿Y
qué ocurrirá si crecéis mucho, os asusta la
responsabilidad? "No, ya veremos, nos
iremos adaptando a las necesidades, pero nuestra idea es funcionar
en plan federativo. Siempre con esta misma filosofía".
Pues vamos que nos vamos.
¿Tenéis la sensación de estar haciendo algo
revolucionario? "No, no exactamente revolucionario,
sino más bien realista. Lo que ocurre es que hay mucha gente
que se niega a aceptar los nuevos tiempos y sigue insistiendo en
vivir en el pasado". Se han ganado otra ronda. Camarero,
sirva algo cremoso.
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