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27/09/04
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| Robe Iniesta, durante el
concierto de Extremoduro en Murcia (foto: J. Carrión). |
ROCK VISCERAL
Concierto: Extremoduro.
Lugar: Cuartel de Artillería de Murcia, sábado 25
de septiembre. Calificación: Buena.
No por esperado deja
de resultar menos apreciable. Más de 5.000 personas abarrotaron
el antiguo Cuartel de Artillería para ver al grupo de Robe
Iniesta e Iñaki Uoho Antón, con mayoría absoluta
de gente muy joven que, no obstante, se conocía al dedillo
todas las estrofas incluso de discos publicados cuando aún
andaban tomándose sus primeros bollycaos. ¿Qué
diablos tiene Extremoduro para calar tan hondo?
En primer lugar y por
encima de todo, credibilidad. Se trata de un grupo y un autor, Robe,
que esgrimen canciones y actitud con un marcado acento antisistema.
Un cámara que dispara polaroids de rabia y descontento hacia
lo establecido, un proyector que emite imágenes de incorruptibilidad
individualista, un altavoz para gritar "que os jodan",
un cuaderno sobre el que trazar esbozos de una revolución
que ninguno de los presentes en el concierto hará jamás.
Ocurre además
que, a diferencia de otras bandas de corte similar, ellos no lo
argumentan desde la teoría o la consigna, ni siquiera desde
una solidaridad más o menos hinchada, sino desde una abrumadora
visceralidad que ha sido siempre su mejor arma. Son brutos hasta
para inyectar sus sobredosis, que lo son, de un romanticismo plagado
de incorrecciones literarias y guarradas semánticas. Nada
que temer, señores padres que puedan estar leyéndome
con cara de preocupación: eructar en público nunca
fue fino, pero las decisiones verdaderamente dañinas casi
siempre las toman personas enchaquetadas.
El concierto se dividió
en dos mitades, con pausa de 15 minutos. Una primera finalizada
con la arrolladora Deltoya y una segunda
iniciada con Jesucristo García
y en la que la banda desgranó algunos de sus éxitos,
lo que sirvió para comprobar in situ el mayor componente
melódico de sus primeros discos.
Momentos especialmente
coreados fueron clásicos como So
payaso y Prometeo
-ambos de Agila-, así
como temas más recientes como A
fuego, Standby o
Salir. El sonido, su eterna
asignatura pendiente, fue tan bueno que casi no parecían
ellos. No cabe duda de que Extremoduro atraviesa un buen momento.
En cuanto a profesionalidad, el mejor de su carrera.
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