Veinticinco discos para extractar una década. Los 25 mejores álbumes de artistas murcianos del que probablemente sea el mejor decenio, musicalmente hablando, de la historia de la Comunidad de Murcia. La primera década de la centuria sitúa a nuestra música popular en la zona noble del panorama nacional, confirmando el progresivo auge que se ha ido viviendo en la Región. Pop, rock, indie, folk, rap, experimental, inclasificables… El surtido es tan sabroso como variado y real. Con la particularidad de seleccionar sólo un disco por artista, aquí tienes sencillamente los 25 mejores discos murcianos de la primera década del siglo XXI. |
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“Contra el sentido común me he metido en otro sello, aunque esta vez es algo más a mi estilo: un sello de dub”. Son las palabras con las que Tim Oldfield -alias Don Fe-, el reconocido productor e ingeniero de sonido inglés largamente afincado en Murcia, me presentó su nuevo proyecto: Revolutionary Dub Vibrations. Se trata de un sello de dub, lo que ya de por sí resulta particular, pero que añade otras dos singularidades: es exclusivamente online y está concebido para descargas gratuitas. |
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Tomando el nombre de la perrita que fuera el primer ser vivo lanzado al espacio -chúpate ésa, Armstrong-, el grupo londinense encabezado por Guy Fixsen y Margaret Fiedler fue capaz de crear un sonido sin parangón en el pop de los noventa. Indietrónica antes de la indietrónica. Entre Portishead y Leftfield, por decir algo apenas aproximado. |
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Su discurso posee la majestuosidad de la ópera, la exuberancia del musical de Broadway, el poder melódico del pop, la suavidad del folk-rock, el aroma de libertad del singer-songwritter, la revelación del soul, el deseo del cabaret. |
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El extraño disco del no-grupo de Akron, Ohio, formado por el guitarrista y compositor Chris Butler (ex Tim Huey) y la ex corista Patty Donahue (el baterista era nada menos que Bill Ficca, ex Television). Alguien escribió con acierto: "Patty canta como si mascase chicle mientras habla por teléfono y se pinta las uñas". |
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Déjense de Belle & Sebastian y de mediocridades indies, si quieren conquistar su corazón, decoren la primera copa tras la cena con Songs for swingin' lovers, el mejor disco del supercapo Frank Sinatra y una demostración de coolish rotundamente ganadora. |
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Cuando los dinosaurios del heavy metal y el rock sinfónico dominaban la tierra, cuatro chavales de Canvey Island directamente provenientes del circuito del pub-rock, asaltaron la lista de ventas llegando al Top 1 en el Reino Unido con este disco en directo de puro rhythm'n'blues y rock'n'roll acelerado. |
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El disco que motivó el exagerado elogio de uno de los mejores críticos de la época, Oriol Llopis: "Robert Gordon es mejor que Elvis". Le pudo la pasión del momento, pero escuchando Fresh fish special, un disco que hasta en el título es un homenaje al Rey del Rock, fallecido meses atrás, se entiende la desmesura. |
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El mejor álbum de aquella hornada del intelligent techno (The Future Sound of London, Underworld, Fluke, The Chemical Brothers) que revitalizó la música electrónica en los noventa y la acercó al público indie -o acercó a éste a las pistas de baile, como prefieran-. |
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De acuerdo, recomendar un disco recopilatorio es un poco mindaungauskas, máxime hablando del autor de Songs of Leonard Cohen (1968), New skin for the old ceremony (1974) y I'm your man (1988), pero precisamente por eso y por la buena selección -sobre todo del primer CD, es doble-, este The essential resulta especialmente funcional. |
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La estúpida típica pregunta (¿qué disco te llevarías a una isla desierta?) tiene respuesta: London calling. Porque The Clash no sólo fueron la mejor banda del punk 77, sino que supieron entender que aquella explosión sólo dejaba dos salidas: la autocombustión (Sex Pistols) o trascender el no-estilo. |
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Los yeclanos Jesús y Jose García fueron los artífices de Me Enveneno de Azules, poético y coherente enunciado para un grupo que, aunque coetáneo, escapaba de la alegre frivolidad del llamado pop colajet. |
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De entre los muchos Dylan recomendables, ninguno como el del periodo 1965-1966. Ahí, justo cuando sus fans le criticaban por electrificar su sonido, entregó tres joyas a cual más brillante: Bringing it all back home (65), Highway 61 revisited (65) y el doble Blonde on blonde (66). |
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Fueron superestrellas en Escandinavia y superdesconocidos en España. Ya ni siquiera existen, pero en 2001 esta pandilla de niñatos daneses llamada Superheroes entregó un disco con tan irresistible frescura como los 19 años de su cantante Thomas Troelsen. Igloo es mucho más que otro expolio al legado de la Human League y coetáneos. |
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Mientras sus coetáneos andaban por San Francisco flipando con el flower-power, la paz y el amor, en Nueva York unos chavales llamados Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Mau Tucker, más la enigmática Nico, pintaban de cuero negro, escribían canciones como Femme fatale, I'm waiting for the man o All tomorrow's parties y firmaban el disco más influyente de la historia del rock, el del famoso plátano de Warhol. |
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Ashfield Avenue es una calle del condado de Lancaster donde nació la murciana Alondra Bentley, algo más que la revelación del indie-folk nacional. Título apropiado, pues sus surcos saben a campiña inglesa y a esa pureza propia de la infancia, siempre dentro de una sensación global de hechizo. No es un disco naif, es un ejercicio de encantamiento. |
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Parálisis Permanente fue el grupo más impactante de la Nueva Ola. Oscuros, inquietantes, con una actitud como ajena, una cuidada estética en la que predominaban el cuero negro y el brillo intuido del peligro y con la pareja más atractiva de Madrid al frente: Eduardo Benavente y Ana Curra. |
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Sus maquetas se buscan y sus (escasos) directos se venden por internet, pero Family no volverá. Porque Iñaki Gametxogoikoetxea y el hoy reconocido diseñador gráfico Javier Aramburu saben de que la magia en estado puro sólo se alcanza una vez. Ellos se permitieron el lujo de modelarla en Un soplo en el corazón, un álbum en el que hasta el título es precioso, firmando el mejor disco del indiepop español de los noventa. |
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Un disco esencial que introdujo un nuevo sonido, basado en los vehementes diálogos de guitarras, siempre afiladas, casi cortantes, entre Tom Verlaine y Richard Lloyd. Nihilista, poético, nocturno, urbano hasta lo apologético, tenso, hiriente y con canciones colosales que muestran el espíritu de Nueva York como sólo la Velvet Underground había sido capaz hasta entonces. |
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Inaudito, avanzado y espectacular. No sabíamos que se podía hacer esto hasta que estalló la D-evolución. Si los humanoides existían su concepción de la música debía ser mucho más audaz que la nuestra. Produce Brian Eno y pese al sonido y la estética tecno-industrial-futurista hay mucha tensión punk latente. |
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