Así como Stereolab, la banda con la que adquiera gran prestigio en el panorama indie en los años noventa, se caracterizaba por su peculiar mezcla entre lounge pop y krautrock, por decirlo de un modo muy conciso, igualmente el discurso a título propio de Laetitia Sadier tiene algo de pop formalmente candoroso, leve, etéreo, aunque también de cierto ánimo experimental. Pero si en disco la francesa consigue hilvanar una propuesta interesante, su endeblez escénica le acaba restando parte de su valor en directo.