Ni ópera ni punk
Ni fue ópera ni fue punk, pero esto era algo que ya cabía suponer a poco que se conociera a Emir Kusturica y sin necesidad de ser un lince. En la inauguración de La Mar de Músicas y en su estreno en España, 'El tiempo de los gitanos' demostró ser un musical de gran formato -lo que supuestamente lo emparenta con la ópera-, mientras que el caos -técnico, escénico, formal y argumental- y el inconmensurable morro de su autor serían los únicos elementos que lo acercarían ligeramente al punk. Pero no.'El tiempo de los gitanos' es una bulliciosa y atropellada comedia musical mal resuelta, con voces en directo y música enlatada -al menos en Cartagena-, de libreto básico -como casi todos los musicales, por otra parte-, que acaba resultando amena y divertida pero que soporta mal el análisis.
Una interpretación teatral con música que se escuda en un caos que supuestamente justifica el 'todo vale' y que juega a avasallar al espectador en base a incluir muchos elementos muy diversos: caravanas, enanos, bañeras, barcas, balones de fútbol, pavos gigantes, gansos -sí, al final hubo gansada-, malabaristas, gigantes, cajas de cartón que se mueven, gitanos, pitonisas, casas con tejados flotantes, indumentarias kitsch... y armas, muchas armas. Que el asunto va de mafia cutre y dinero fácil, acaso para ahondar en el lado menos noble de la condición humana.
Musicalmente, el batiburrillo es igualmente considerable: folk balcánico, música clásica, pop gitano, discofunk y rock bailable -en el mejor momento sonoro de toda la obra, cuando por fin el cabra loca del tío del protagonista consigue llevar a la chica a la discoteca-, fanfarria... Lo que no hubo fue punk-rock, eso seguro. Otro fragmento culminante, escénica y musicalmente, fue el 'momento ángel', cuando la chica se eleva mientras un coro femenino canta de manera celestial. Lástima que ni en un momento tan señalado hubiera tratamiento lumínico alguno. ¡Por Dios, un foco sobre la chica y el resto a oscuras, Sr. Kusturica, parece mentira!
Vuelvo sobre la música para destacar, además de las ya señaladas, 'Nostalgia', una pieza en clave de rock balcánico, y por supuesto un 'Ederlezi' interpretado hasta en tres ocasiones y que, aunque ligeramente modificado, mantiene el inconfundible sello de Goran Bregovic, autor de la banda sonora del filme original de Kusturica (1989) y hoy su enemigo íntimo. Se firme como se firme, 'Help' siempre será de Lennon / McCartney.



