Jazzafricando
Resulta complicado descifrar qué encontró Béla Fleck cuando, en uno de sus numerosos viajes por el planeta en busca de algo más que diálogos con su banjo ilimitado, recaló en África para grabar su 'Throw down the heart'. Sea lo que fuere, el lunes en La Mar de Música mostró una parte, aumentada y modificada, en un directo de enorme calidad técnica, rítmicamente extraordinario -lo que no significa bailable- y esgrimido en un lenguaje propio directamente conectado con el jazz y la música maliense.Mientras estuvo en escena, Oumou Sangare fue el centro de la diana gracias a su voz superdotada y a su presencia imponente -toda de blanco, gran turbante en la cabeza-, pero es Fleck quien ha argumentado y sobre quien gira una propuesta, acaso no tan sorprendente, pero desde luego inusual, siempre valiosa y con momentos de brillantez cierta.
Musicalmente, lo que se da cita en escena es todo un repoker de ases. El excomponente de Living Colour Will Cahoun es un prodigio con las baquetas, pero no lo son menos el bajista Alioun Wade y un Benogo Diakite capaz de extraer de su kamele n'goni verdaderas descargas de electricidad. ¡Caray, lo que es capaz de dar de sí una calabaza y unas cuerdas! No era la segunda ni la tercera vez que escuchábamos este instrumento, pero jamás con tal poder rítmico.
Innecesario destacar títulos, pero ahí van algunos: 'Ah ndiya', 'Djorolen' y el titular 'Throw down the heart' -todos incluidos en el disco original-, 'Wayeina', 'Mogo kele' y la despedida con 'Yala'. Salteados por fragmentos instrumentales, de filiación más jazzie, a cargo de Béla y su magnífica banda, magistrales solos incluidos. Un concierto notable, que contó con presencia africana entre el respetable, algo menos frecuente en la presenta edición por motivos obvios.
Colocar a continuación a Anni B. Sweet supongo que debió obedecer a motivos técnicos, pero acabó resultando una pequeña crueldad. Tanto para el público como especialmente para la joven madrileña Ana López, quien se presentó como grupo (“Hola, somos Anni B. Sweet”). Su voz es una preciosidad -lo mejor con diferencia- y su propuesta es dulce, tierna, bonita. Tanto como correcta, estándar y carente de elemento diferenciador alguno. Tras lo visto y escuchado previamente, fue como bajar cuatro escalones de una.
Un último apunte para señalar el elocuente vacío del 'corner Radio 3', allá en lo alto del anfiteatro, pero ya sabemos que los tiempos andan revueltos también para la estimada emisora pública, máxime tras la inmerecida destitución de su hasta ahora directora Lara López.



