Son escasos, escurridizos y poseen el talento innato del elegido. Tipos que entienden la música de manera compleja, al modo de obras de arte y que se mueven entre esas difusas líneas que delimitan territorios a priori encontrados como el rock, la música contemporánea y el score cinematográfico orquestado. Me refiero a creadores como Jonny Greenwood (Radiohead), Daniel Johns (Silverchair), Enric Montefusco (Standstill) o el menos conocido, pero igualmente genial y además murciano de 29 años, Alberto Saorín.