Con Jesús Guirao estuvimos
hablando de Pan, pijo y habas su segundo larga duración.
Creo -señala el cantante-
que este disco es mucho más compacto,
en cuanto a sonido y también en la línea musical.
El anterior, como todos los primeros elepés, recoge una
trayectoria de varios años, con cambios en la formación
y diferentes maneras de componer. Pan, pijo y habas
lo trabajamos nosotros cuatro desde el primer momento y por tanto
es lógico que suene más uniforme. Estamos muy satisfechos.
El grupo, con más de siete años de trayectoria,
efectivamente parece mostrarse más cohesionado que nunca.
Musicalmente predomina el sonido punkarra por encima de otras
consideraciones más metaleras. Los textos siguen incidiendo
en la no-sumisión, así rock de combate
parece una buena etiqueta para la música y actitud de
Er Tabardillo. ¿O qué?
Bueno, ahí está. Siempre
hemos llevado esa etiqueta de algún modo. Hacemos rock,
eso está claro, y entendemos que por mediación
del rock se puede combatir un poco la sociedad que nos tiene
de esta manera, con marginación y grandes desigualdades.
El enemigo sigue teniendo un nombre claro: Mondo Capital.
Rotundamente. No hay un título
tan claro como Capitalismo stop (de su primer álbum),
pero sigue siendo el mismo enemigo. Incluso ahora más.
Con todo el tema de la unificación europea, el capitalismo
se está reestructurando hacia posiciones cada vez más
radicales, incrementando las enormes desigualdades entre ricos
y pobre. Ante eso, entiendo que hay que reaccionar de algún
modo.
El disco ha visto la luz a través de Maldito, una discográfica
valenciana, el lado más rock de Matarile.
Queríamos buscar otra compañía
que se implicara más que Discos Suicidas (que publicó
su primero). Todo lo hemos pagado nosotros, desde la grabación
hasta la edición, así que llegamos a un acuerdo
con ellos porque nos prometieron buscarnos conciertos y festivales,
como el próximo Viña Rock, y también porque
tienen una buena distribución a través de Zero.
Una característica peculiar en las canciones de Er
Tabardillo es la reivindicación que hacen del panocho,
el viejo dialecto murciano. En esta ocasión reflejado
en dos cortes, Giné er matachín y La
gentualla.
Sólo hay dos en panocho porque
el resto de letras me salió en castellano, sólo
eso. Pero desde luego que seguimos reivindicando la cultura popular
murciana. El hecho de cantar un par de temas así creo
que sirve para poner nuestro grano de arena.